Una de las esculturas de fauna del circuito costero de Comodoro Rivadavia fue vandalizada. La situación fue denunciada públicamente por el ente Comodoro Turismo, desde donde repudiaron el ataque con un mensaje claro: cuidar lo que es de todos también es parte de vivir Comodoro.
La intervención dañada forma parte de una propuesta que busca poner en valor la identidad natural de la ciudad y acompañar el disfrute de uno de los espacios públicos más emblemáticos del paseo costero. Spoiler: no está pensada para treparse, rayarla ni usarla de pizarrón urbano.
Desde el organismo explicaron que cuando estas esculturas son utilizadas de forma indebida, se daña su estructura, se acorta su vida útil y, básicamente, dejan de cumplir su función: que vecinos y visitantes puedan disfrutarlas.
“Las esculturas no están pensadas para subirse. Cuando esto sucede, se rompen y dejan de poder ser disfrutadas por la comunidad”, remarcaron.
Cuidar lo público también es identidad
El comunicado apunta a algo más profundo que una simple pintada: el cuidado del espacio público es una responsabilidad compartida. Respetar estas intervenciones es valorar el esfuerzo colectivo y defender el derecho de todos a una ciudad más linda, más cuidada y menos abandonada al “total después lo arreglan”.
Porque no es solo una escultura rayada. Es el clásico boicot al espacio común, ese deporte extremo que practicamos cuando confundimos lo público con “de nadie”.

