La combinación pirotecnia y mascotas es una bomba… pero emocional. Cada diciembre la escena se repite como loop maldito: estruendos, portones abiertos, perros escapando y animales lastimados. No es exageración ni dramatismo: es lo que ven los veterinarios todos los años cuando arrancan los festejos.
En diálogo con ABC Diario, Joaquín, veterinario, fue directo y sin maquillaje: “Todos los años es la misma situación: perritos desesperados que salen corriendo y se lastiman”. Y ahí se termina cualquier romanticismo del “son solo fuegos artificiales”.
Pirotecnia y mascotas: lo básico que puede evitar una tragedia
La primera recomendación es simple, pero clave: no dejarlos afuera. Nada de patios abiertos “porque siempre se quedan tranquilos”. Error clásico. Con ruidos fuertes, cualquier animal puede entrar en pánico.
“Si quedan solos, sobre todo, hay que dejarlos encerrados en un lugar tranquilo, oscuro”, explicó Joaquín. Y sumó un tip práctico que muchos pasan por alto: poner música, radio o televisión. No para que se enganchen con una serie, sino para generar un ruido constante que amortigüe los cohetes y petardos.
Menos silencio = menos sobresalto. Básico, pero efectivo.
Ansiedad, gotitas y algo importante: no improvisar
Cuando la ansiedad es fuerte, aparece la pregunta de siempre: ¿se puede medicar? La respuesta es sí, pero con cuidado. Joaquín explicó que existen tranquilizantes en gotas, con una dosis orientativa de una gotita por kilo, que ayudan a calmar sin dormir completamente al animal.
“No es que los duerman del todo”, aclaró. La idea es bajar la ansiedad, no apagar al perro como si fuera un celular.
También dio una pauta clave sobre los tiempos:
Una dosis a la mañana
Otra media hora antes de que empiecen los ruidos
Y un detalle no menor: el alimento importa. Conviene dar de comer después o mucho antes, para que no interfiera en la absorción del medicamento. Sí, hasta eso cuenta.
No todos los perros pueden: ojo con la edad y la raza
Acá va el freno de mano. Joaquín fue claro: no todos los animales pueden recibir tranquilizantes. Nada de copiar la receta del vecino ni usar lo que sobró del año pasado.
“Siempre tienen que consultar con un veterinario”, advirtió. Hay que tener en cuenta la edad, el tamaño y la dosis correcta. Especial atención en dos casos:
Perritos viejos
Razas braquicéfalas (nariz chatita), como bóxer o bulldog francés
Estos animales tienen dificultades respiratorias y, en esos casos, hay que evitar los tranquilizantes. Lo que calma a uno, a otro puede complicarlo.
Pirotecnia y mascotas: cuando el problema es social
Más allá de los tips, el mensaje de fondo fue un pedido directo a la comunidad. Joaquín no habló solo de perros. Habló de convivencia.
“La recomendación es que dejen de usar pirotecnia”, dijo sin rodeos. Y explicó que no solo afecta a los animales: también impacta en los chicos y especialmente en niños con autismo, que tienen una sensibilidad auditiva mucho mayor.
La propuesta no es prohibir la fiesta, sino correrse del barrio. “Si quieren tirar pirotecnia, que vayan a la playa o a algún lugar alejado”, planteó. En zonas habitadas, el pedido es claro: evitarla.
¿Se mejoró algo? Sí, pero falta
El veterinario reconoció un avance: “Hemos mejorado bastante porque antes era un descontrol”. Menos explosiones, menos caos. Pero no alcanza. Todos los años sigue habiendo animales perdidos, lastimados o con crisis de ansiedad severa.
La relación entre pirotecnia y mascotas sigue siendo un problema vigente. No es moda ni exageración de redes: es una realidad que se repite con puntualidad navideña.

