Decenas de animales abandonados en Km 17, en la zona de Palazzo, quedaron a la deriva tras la muerte de su dueño. Un vecino intenta sostener la situación como puede, pero no alcanza. Entre gatos ariscos, perros sin comida y un predio desbordado, el panorama pide ayuda urgente. Y sí, otra vez los vecinos haciendo lo que nadie más aparece a hacer.
La escena no es nueva, pero no por eso deja de pegar fuerte. En Km 17, zona de Palazzo, un grupo de animales quedó completamente desamparado tras la muerte de Félix, un vecino conocido y querido que dedicaba gran parte de su vida a cuidarlos.
Hoy, esos gatos y perros —decenas— siguen en el mismo lugar, pero sin quien los alimente de forma constante ni los contenga. Quedaron ahí, como si alguien hubiera puesto pausa en una historia que claramente no podía frenarse.
Y en medio de ese vacío apareció Ceferino, otro vecino del barrio, que sin capa ni discurso épico, está tratando de sostener lo que puede.
El vecino que no llega: “No alcanza para todos”
Ceferino lo cuenta sin vueltas: hace lo que puede, pero no alcanza. Literal.
“Son muchos, decenas de gatos y también perros. No alcanza con lo que uno puede traer”, explicó en diálogo con ABCdiario por FM Records.
La escena es bastante clara: comida que a veces sobra, recorridas improvisadas y la sensación constante de estar corriendo atrás de una situación que ya se desbordó.
Porque no es solo tirar alimento y listo. Hay animales que están asustados, escondidos, desconfiados. Algunos se meten entre materiales y objetos acumulados en el predio, lo que hace aún más difícil asistirlos o siquiera contarlos con precisión.
Animales abandonados en Km 17: sin familia, sin respuestas
Hay un dato que pega más fuerte que el viento del sur: nadie de la familia de Félix apareció.
“Nadie vino, nadie apareció”, dijo Ceferino, con una mezcla de bronca y tristeza que se entiende sin necesidad de subrayarla.
Félix no era un desconocido en el barrio. Según su amigo, lo conocía desde 1963, cuando hicieron el servicio militar juntos. Era, según lo describe, “una buena persona” que quería mucho a sus animales.
Y eso es justamente lo que hace más cruda la escena: el contraste entre ese vínculo y el abandono total que vino después.
El pedido urgente: intervención y soluciones reales
Ante este panorama, el vecino no se quedó solo en el diagnóstico. También apuntó a lo que falta: intervención.
Según explicó, sería necesario que el municipio intervenga con tareas básicas pero urgentes:
- Limpieza del predio
- Castración de los animales
- Asistencia para poder contenerlos
El problema es que no es tan simple. Muchos de los animales no se dejan agarrar, lo que complica cualquier intento de traslado o atención veterinaria.
Es decir: no es solo ir y resolver. Es un trabajo que requiere tiempo, recursos y decisión. Tres cosas que, por ahora, no aparecen.
Animales abandonados en Palazzo: vecinos al límite
Mientras tanto, la situación sigue igual. O peor.
Los animales continúan en el predio, dependiendo de la ayuda ocasional de vecinos que, como Ceferino, hacen lo que pueden con lo que tienen.
Pero hay un límite. Siempre lo hay.
Porque la buena voluntad no reemplaza políticas públicas, ni estructura, ni equipos preparados. Y cuando todo recae en los mismos de siempre, el desgaste es inevitable.
Un problema que no es aislado
Lo de Palazzo no es un caso único. Es, más bien, un ejemplo claro de lo que pasa cuando no hay planificación para este tipo de situaciones.
Personas que cuidan animales en gran número, sin registros ni seguimiento, y que cuando faltan, dejan un vacío difícil de manejar.
El resultado: animales vulnerables, vecinos desbordados y respuestas que llegan tarde… o directamente no llegan.
Fuente: ABCDiario

