La postal veraniega de la costanera de Comodoro Rivadavia tuvo este fin de semana un giro inesperado. Donde suele haber mate, caminatas y familias buscando un poco de aire, apareció el combo menos deseado: gritos, piedras volando y una mujer trasladada al Hospital Regional tras una pelea que, por suerte, duró poco… pero alcanzó para generar tensión.
El episodio motivó la intervención policial, aunque cuando los efectivos llegaron al lugar el conflicto ya se había desactivado. No hubo corridas prolongadas ni escenas de película, pero sí personas lesionadas y un despliegue preventivo que dejó en claro que, con tanta gente circulando, cualquier chispa puede prender rápido.
Pelea en la costanera y llegada tardía de la policía
Según confirmó Walter Cornelio, jefe de la Seccional Primera, el personal policial tomó conocimiento del hecho cuando la situación ya había cesado. Dicho sin vueltas: cuando llegaron, la pelea ya era historia.
“Se tomó conocimiento cuando el personal policial arribó al lugar y ya se había cesado la situación”, explicó Cornelio.
Aun así, al constatar lo ocurrido, se confirmó que una mujer había sido trasladada al Hospital Regional como consecuencia de las lesiones sufridas durante la riña. El estado de salud no fue detallado, pero el traslado fue suficiente para encender alarmas.
Lo llamativo —y no tanto para quienes siguen estos episodios de cerca— es que ninguna de las personas involucradas quiso radicar denuncia ni aportar demasiados datos sobre lo sucedido.
Sin denuncia, sin demasiadas explicaciones
Desde la Policía aclararon que no hubo una negativa directa a denunciar, pero sí una falta total de colaboración para reconstruir el conflicto.
“No se negaron a denunciar, pero no aportaron muchos datos”, señaló Cornelio.
En criollo: pasó algo serio, alguien terminó en el hospital, pero nadie quiso profundizar. Una situación que deja a las autoridades con margen de acción limitado y muchas preguntas sin respuesta.

Según los primeros testimonios recabados en el lugar, el origen del conflicto estaría vinculado a una pelea entre familiares y personas conocidas. Nada de desconocidos cruzados al azar: un problema previo que explotó en el peor lugar y momento.
Piedras, segundos de caos y repliegue
Transeúntes que estaban en la zona aportaron un dato clave para entender la escena. Durante algunos segundos, la discusión subió de nivel y se produjo lanzamiento de elementos contundentes, principalmente piedras.
“Hubo lanzamiento de elementos contundentes, unas piedras, durante escasos segundos, hasta que todas las partes se replegaron”, detalló el jefe policial.
Fueron momentos breves, pero suficientes para que alguien resultara lesionado y para generar preocupación entre quienes disfrutaban de la tarde. En una zona con familias, chicos y turistas, cualquier objeto volando es una pésima noticia.
Refuerzo policial en plena temporada
Ante este tipo de episodios y teniendo en cuenta la gran afluencia de personas en la costanera durante el verano, la Policía decidió reforzar la seguridad en el sector.
Cornelio explicó que actualmente se cuenta con personal realizando patrullajes y que la comisaría fue reforzada con efectivos de la Unidad Regional. No es casual: la costanera es amplia, concurrida y, con altas temperaturas, un punto donde los ánimos suelen estar más cortos que botella de agua fría.
“Contamos con personal que hace patrullaje y la comisaría fue reforzada con personal de la Unidad Regional”, indicó.
Calor, mucha gente y conflictos latentes
El jefe policial también remarcó un factor que se repite cada verano: las altas temperaturas y la concentración masiva de personas obligan a intensificar los controles.
“Es una zona amplia a cubrir y, con las altas temperaturas que se vienen registrando, hay mucha concurrencia de personas”, concluyó.
En ese contexto, cualquier discusión puede escalar rápido si no se frena a tiempo. Y aunque esta vez la pelea duró segundos, dejó como saldo una mujer hospitalizada y un operativo preventivo reforzado.
Costanera llena, paciencia corta
La pelea en la costanera volvió a encender una alerta conocida en Comodoro: espacios públicos llenos, calor intenso y conflictos personales que explotan donde menos deberían. Sin denuncias formales y con pocos datos, el episodio quedó encapsulado en un susto grande y consecuencias reales.
La costanera sigue siendo punto de encuentro, pero también un lugar donde la convivencia se pone a prueba cuando el termómetro sube y la paciencia baja.

