En General Mosconi la paciencia se está quedando sin reserva. La Asociación Vecinal del barrio salió a marcar la cancha con un comunicado contundente por la crítica situación del agua en Comodoro, y en especial en la Zona Norte, donde los cortes ya no son la excepción sino la norma.
Según expresaron, en las últimas semanas —y meses— los vecinos vienen padeciendo cortes reiterados, prolongados y muchas veces sin aviso, que se suman al cronograma habitual del verano. El combo es explosivo: interrupciones programadas más roturas constantes en los acuaductos del ‘66 y del ‘99, lo que terminó convirtiendo el acceso al agua en un problema diario que afecta casas, comercios, escuelas, centros de salud y espacios comunitarios.
Desde la Vecinal reconocen que la infraestructura hídrica de la ciudad está vieja y exigida al máximo, y también el laburo del personal técnico que mete mano todos los días. Pero fueron claros: no alcanza con administrar la escasez a fuerza de cortes y pedidos de “uso responsable”, mientras las obras estructurales siguen durmiendo en algún cajón.
Entre los principales reclamos, los vecinos señalan:
Falta de inversiones reales para dejar de depender de acuaductos obsoletos.
Promesas políticas repetidas y nunca cumplidas, sobre recambio de cañerías y ampliación de reservas.
Ausencia total de un plan integral, público y verificable, con plazos claros y responsables a la vista.
Un impacto desigual, que golpea más fuerte a la Zona Norte, donde los cortes adelantados y eternos ya son moneda corriente.
El mensaje final no deja lugar a interpretaciones: el agua potable no es un lujo ni un “servicio más”, es un derecho básico y una condición mínima para vivir con dignidad. Y cuando eso falla, lo que está en juego no es solo la canilla, sino la calidad de vida de toda una comunidad.


