El caso arrancó el 24 de enero y no fue precisamente una postal amigable. En una vivienda ubicada en Combate Uruguay y Armada Argentina, efectivos policiales encontraron a dos cachorros en condiciones que hablan por sí solas.
Estaban atados en la caja de una camioneta, expuestos a altas temperaturas, sin agua y con signos evidentes de deterioro físico. Traducción sin vueltas: una situación compatible con maltrato animal en Rada Tilly.
El calor no perdona en verano y mucho menos cuando no hay sombra ni hidratación. El cuadro que encontraron los policías encendió todas las alarmas.
Del rescate al cuidado: los cachorros se recuperaban
Después del hallazgo, los animales fueron trasladados primero a la comisaría y luego a una familia de tránsito. Ahí empezó otra etapa: recuperación, cuidados y seguimiento.
Esa familia no solo los alojó, sino que se hizo cargo de que los cachorros salieran adelante. En paralelo, la funcionaria judicial Patricia Cardozo avanzó con la imputación de las responsables del hecho.
Hasta ese momento, el caso de maltrato animal en Rada Tilly parecía ir en una dirección bastante clara: intervención, protección y posible cambio definitivo de entorno para los animales.
Pero la historia tenía otro giro guardado.
La decisión judicial que cambió todo
Con el avance de la causa, la fiscal Verona Dagotto resolvió que los cachorros sean restituidos a sus tutores originales.
Sí, vuelven al mismo lugar del que fueron rescatados.
La medida implica, además, la desvinculación de la familia de tránsito que los venía cuidando y que, según se desprende del caso, tenía intención de adoptarlos.
Un giro que deja más preguntas que respuestas y que reaviva el debate sobre cómo se abordan los casos de maltrato animal en Rada Tilly.
Fuente: El Patagónico

