La discusión por la Ley de Glaciares volvió a agitar el tablero político en el Congreso y también a encender alarmas en provincias patagónicas como Chubut, donde el agua no sobra precisamente.
El diputado nacional Juan Pablo Luque, integrante de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente, cuestionó la modificación impulsada sobre la normativa vigente y advirtió que en el debate “se están poniendo en juego recursos que son irrecuperables”.
El legislador destacó el rol que tuvieron los diputados de Unión por la Patria dentro de la comisión para frenar lo que definió como un “tratamiento exprés” del proyecto.
Según explicó, el oficialismo buscaba avanzar rápidamente con estas leyes durante el período de sesiones extraordinarias, algo que finalmente no prosperó.
Ley de Glaciares: del Senado al nuevo debate
El proyecto que busca modificar la Ley de Glaciares ya cuenta con media sanción del Senado, aunque —según remarcó Luque— llegó a esa instancia con un debate prácticamente inexistente. Ahora, en el período de sesiones ordinarias, la situación cambió.
El plenario de comisiones decidió garantizar la realización de audiencias públicas, un mecanismo previsto por el Acuerdo de Escazú, tratado internacional que promueve la participación ciudadana en decisiones ambientales.
De acuerdo con lo informado, las audiencias se realizarán los días 25 y 26 de marzo.
Serán de carácter:
público
abierto
inclusivo
federal
Además, podrán seguirse tanto de manera presencial como remota, y las personas interesadas podrán inscribirse hasta 24 horas antes de su realización.
Para Luque, este punto es clave porque —según sostuvo— durante el tratamiento en la Cámara Alta no se respetaron esas instancias de participación.
El agua en el centro de la discusión
Uno de los principales argumentos del diputado gira en torno al rol que cumple la Ley de Glaciares vigente en la protección de los recursos naturales.
Según explicó, la normativa actual pone límites a la megaminería en zonas sensibles y protege reservas estratégicas de agua.
En regiones como Chubut, donde el clima es mayormente árido, el agua se convierte en un recurso especialmente delicado.
Luque señaló que ya se observan efectos del cambio climático en la cuenca hídrica de la provincia, lo que vuelve todavía más importante preservar las fuentes de agua.
En ese contexto, consideró que modificar la ley puede tener consecuencias directas sobre los sistemas hídricos de la región.
Ley de Glaciares y el impacto en la cuenca del Senguer
Uno de los ejemplos mencionados por el diputado fue el de la cuenca del río Senguer, fundamental para el abastecimiento de agua en la Patagonia.
Según explicó, el actual marco legal prioriza evaluaciones científicas para determinar qué actividades pueden desarrollarse en zonas cercanas a glaciares y áreas periglaciares.
Esto significa que la protección del recurso hídrico queda por encima de intereses económicos o decisiones políticas.
Luque sostuvo que, bajo la ley vigente, no sería posible habilitar proyectos de megaminería en zonas periglaciares de la cordillera que alimentan cuencas como la del Senguer.
Esa cuenca es clave porque provee agua a ciudades como Comodoro Rivadavia. Pero advirtió que, si prospera la modificación legislativa, ese nivel de protección podría desaparecer.
Según sus palabras, la reforma implicaría una “desprotección total” de esos recursos.
La crítica al “falso federalismo”
Otro de los puntos cuestionados por Luque es el argumento de federalismo que acompaña la modificación de la ley.
El diputado consideró que el proyecto cambia el eje del análisis técnico sobre los recursos hídricos.
“Esta modificación de la Ley de Glaciares, disfrazada de falso federalismo, cambia el eje científico del análisis de los recursos hídricos”, señaló.
Según su visión, ese cambio podría afectar especialmente a provincias como Chubut, donde muchas cuencas tienen sus nacientes en otras jurisdicciones.
Eso implicaría, en la práctica, mayor vulnerabilidad para los sistemas de agua provinciales.
Escazú y el principio de no regresión ambiental
Luque también mencionó otro aspecto central del debate: el principio de no regresión ambiental establecido en el Acuerdo de Escazú.
Ese principio establece que los Estados no deben retroceder en los niveles de protección ambiental ya alcanzados.
Para el legislador, la modificación de la Ley de Glaciares afectaría directamente ese criterio.
En una provincia como Chubut, donde el acceso al agua depende de una administración muy precisa de los recursos hídricos, cualquier cambio en la protección ambiental puede tener consecuencias a largo plazo.
“Sin agua no hay futuro”
En el cierre de sus declaraciones, Luque insistió en que el debate sobre la Ley de Glaciares no es solo técnico o político, sino también estratégico para el desarrollo del país.
“Chubut es una provincia mayormente árida que depende de una administración minuciosa del recurso hídrico”, señaló.
Por eso remarcó la necesidad de que la ciudadanía esté informada sobre el alcance del proyecto.
“Tenemos una posición clara y necesitamos que la ciudadanía esté al tanto de las intenciones del gobierno acerca de esto que es clave para la vida humana”, expresó.
Y dejó una frase que resume el corazón del debate: “sin agua no hay desarrollo ni futuro posible”.
En una región donde cada gota cuenta, la discusión por la Ley de Glaciares promete seguir generando ruido político… y mucha atención ciudadana.

