El caso de Ángel, el nene de 4 años cuya muerte investiga la Justicia, sigue sumando testimonios que duelen. Esta vez habló Antonella, mamá de un compañero del jardín 413, y fue directa: dijo que había señales de maltrato y que “se podría haber evitado”. El relato sacudió a toda la comunidad educativa, que todavía no sale del shock.
Mientras la investigación avanza, aparecen voces que reconstruyen cómo era la vida de Ángel antes de ser retirado del jardín 413. Y lo que cuentan no es liviano.
Antonella, mamá de uno de sus compañeritos, habló con ABC Diario y dejó una frase que pega fuerte: “Lo maltrataban al niño. Se podría haber evitado”.
No es una opinión al pasar. Es alguien que compartía el día a día del jardín, que veía al nene, que lo conocía.
Y eso cambia todo.
“No la reconocía como mamá”: un dato que inquieta
Uno de los puntos más duros del testimonio tiene que ver con el vínculo del nene con su entorno más cercano.
Según relató Antonella, Ángel no identificaba correctamente a su mamá. “Mamá le decía a Lorena. A ella creo que la llamaba Mariela”, explicó.
Una escena que, leída en frío, ya genera ruido. Pero en este contexto, con una muerte bajo investigación, suena todavía más alarmante.
Son detalles que, para quienes estaban cerca, no pasaban desapercibidos.
El jardín, en duelo total
La noticia golpeó de lleno a la comunidad educativa del jardín 413. Y no es una forma de decir: el dolor es concreto, colectivo, pesado.
“En el jardín estamos todos tristes”, contó Antonella. Pero enseguida agregó algo que pinta el clima real: “Más nosotras, que ya éramos un grupito de mamás”.
No era un vínculo lejano. Había cercanía, confianza, rutina compartida.
Ángel formaba parte de un grupo de cinco o siete nenes que eran amigos. Un círculo chico, de esos donde todos se conocen y todo se nota.
Por eso, lo que pasó no se vive como una noticia más. Es un golpe directo.
Ángel antes y después: una comparación que duele
Otro fragmento del testimonio deja una imagen difícil de esquivar.
“Sabíamos lo que era y cómo estaba Angelito, y a cómo lo devolvieron”, dijo Antonella.
Sin entrar en detalles, la frase ya dice mucho. Marca un antes y un después. Un cambio. Y deja flotando una sensación incómoda: algo pasó en el medio.
Poco tiempo, muchas preguntas
Según el relato, el tiempo que Ángel estuvo fuera de ese entorno fue breve.
“No estuvo nada con ella. Cuatro meses y medio estuvo”, explicó.
Cuatro meses y medio. En términos judiciales puede parecer poco. En la vida de un nene de 4 años, es un montón. Y ahora ese período queda bajo la lupa.
Porque es ahí donde se concentran las dudas, las sospechas y las preguntas que todavía no tienen respuesta.
Una voz que habla desde la maternidad
El cierre del testimonio también suma una dimensión personal. “Yo soy mamá soltera, pero yo jamás dejaría a mi hijo solo. Un hijo es una bendición”, dijo Antonella.
No es un dato técnico, ni judicial. Es emocional. Y conecta con muchas otras madres que hoy siguen el caso con angustia. Porque más allá de la causa, los expedientes y los tiempos de la Justicia, hay algo que atraviesa todo: la empatía.
Fuente: ABC Diario

