La muerte de Ángel López en Comodoro Rivadavia sigue, a casi una de su muerte, sin detenidos en la causa. El caso quedó atravesado por acusaciones cruzadas entre sus propios padres y un dato clave: la autopsia detectó lesiones graves en la cabeza del nene.
«La madre y su pareja lo asesinaron y se están cubriendo», disparó Roberto Castillo, abogado defensor del padre del pequeño de 4 en en diálogo con Infobae. Desde esa línea, sostiene que la muerte no fue accidental y que el nene habría sufrido maltratos en los días previos.
La fiscalía confirmó el viernes, a través de una conferencia, que la autopsia reveló que «el niño presentó traumatismos en la zona craneal», y agregó que los golpes tendrían una antigüedad de no más de 10 días antes del fallecimiento.

«A ÁNGEL LO MATARON»
En medio del dolor, el padre del menor también habló públicamente y no dudó: «A Ángel lo mataron. Mi hijo no era un chico enfermo, tenía buena salud, estaba sano, ¿qué me van a decir?», expresó.
La tensión escala todavía más con las declaraciones de la actual pareja del padre, Lorena, que apuntó sin filtro contra la madre:
«Esa señora asesina, agarró, lo dejó en coma al nene, lo dejó tirado en el hospital y se fue a dormir a su casa», lanzó.
Del otro lado, Mariela Altamirano negó todo y defendió su versión: «Nosotros no le pegamos al nene. Nosotros no le hicimos nada», aseguró. Según su relato, el pequeño dejó de respirar de forma inesperada mientras dormía.
UNA SITUACIÓN DE LARGA DATA
En paralelo, la causa sumó testimonios que podrían ser determinantes. Vecinos de la zona de Quintas 1 fueron convocados y sus relatos pintan un cuadro preocupante.
Según trascendió, varios coincidieron en que el nene “lloraba con frecuencia”, que “pasaba hambre” y que incluso “iba al comedor del barrio a pedir comida”. También mencionaron discusiones constantes en la vivienda.
Ahora, la Justicia analiza estos testimonios para reconstruir cómo vivía Ángel desde que había vuelto con su madre en noviembre.
Mientras se esperan peritajes clave, como el análisis de celulares, el caso sigue abierto y con una pregunta que pesa cada vez más: qué pasó realmente en los días previos a la muerte del nene.

