La Confederación General del Trabajo (CGT) pisó el acelerador. Este lunes define si llama a un paro general de 24 horas justo el día que Diputados trate la reforma laboral de Javier Milei.
La reunión se adelantó porque “por abajo” ya se cocinaba un cese de actividades y nadie en la central quería quedar descolocado. El ala dura empuja fuerte y el clima está espeso.
Mientras el Gobierno apura el debate para la semana próxima (podría ser el 19 o el 25), en la CGT analizan dos frentes: presión en el Congreso y posible batalla judicial. Dicen que la ley es “regresiva” y que afecta derechos laborales clave.
Para meter más picante, el Frente de Sindicatos Unidos ya anunció paro con movilización. Traducción: si la CGT no se mueve, la calle se mueve igual.
La novela sindical suma capítulos… y el Congreso se prepara para una semana caliente.

