Todo arrancó a las 04:30 de la madrugada del 26 de marzo, en ese horario en el que solo están despiertos los insomnes, los que laburan de noche… y, aparentemente, los que intentan robar motos.
Un transeúnte dio aviso a la guardia policial: un masculino, con determinadas características de vestimenta, acababa de sustraer un motovehículo del complejo Las Torres. No dudó. Vio algo raro y activó el modo “vecino alerta”.
Ese llamado fue clave. En ciudades como Comodoro, donde a veces las cosas pasan más rápido que el viento, un aviso a tiempo puede marcar la diferencia entre “desapareció la moto” y “lo agarraron a las dos cuadras”.
La Policía de la Comisaría Seccional Primera se movió rápido. Sin vueltas. Sin “vemos qué pasa”. Salieron directo al lugar.
Persecución en Plaza Las Naciones: escape fallido
Al llegar a inmediaciones de Plaza Las Naciones, los efectivos detectaron a un sujeto que coincidía con la descripción aportada. Hasta ahí, todo bastante de manual.
Pero cuando el sospechoso vio a la Policía… hizo lo que hacen muchos en esa situación: salir corriendo como si estuviera en una misión de videojuego. Spoiler número dos: no era GTA y no tenía vidas extra.
La huida duró poco. Los uniformados le dieron alcance rápidamente y procedieron a su identificación. El intento de escape quedó en eso: intento.
El detenido fue identificado como Thiago Marcelo T., de 20 años.
Moto robada en Comodoro: apareció dañada y abandonada
Mientras tanto, otro móvil policial comenzó a recorrer la zona para dar con el motovehículo. Y no tardaron mucho en encontrarlo.
La moto —una Mondial 110— apareció sobre calle Piedra Buena, con daños visibles en la parte delantera. Básicamente: la dejaron tirada como si ya no sirviera o como si el plan hubiera salido bastante peor de lo esperado.
No es raro en este tipo de casos: robo rápido, escape improvisado, y abandono cuando la cosa se complica. Todo muy “plan sin plan”.
Cómo fue el robo: cadena cortada y maniobra rápida
Los efectivos continuaron con el recorrido por el barrio para ubicar el lugar exacto del hecho y dar con el propietario del rodado.
Ahí se confirmó lo que muchos imaginaban: para sustraer la moto, el joven cortó la cadena de seguridad. Método clásico, cero sofisticación, pero efectivo… al menos por unos minutos.
El problema —para el ladrón— fue que esta vez hubo testigo, aviso inmediato y respuesta policial rápida.
Y así, lo que podría haber sido “una moto más robada” terminó en detención en cuestión de minutos.

