Lo que comenzó como una típica pelea de verano arriba de un micro terminó con tres personas tras las rejas y un colectivo fuera de servicio. El episodio ocurrió este martes, cerca de las 20:45 horas, cuando el Centro de Monitoreo detectó una situación de extrema violencia en el interno 53 de la Línea 4.
Según el reporte oficial, tres sujetos comenzaron una fuerte discusión que rápidamente pasó a los golpes. En medio del caos, los violentos no solo se atacaron entre sí, sino que arremetieron contra la unidad de transporte, dejando el vidrio lateral izquierdo totalmente trizado. Ante el peligro, el chofer decidió detener la marcha directamente frente a la Comisaría Seccional Tercera.
La denuncia que salió mal
Al frenar el colectivo, un hombre descendió rápidamente para pedir ayuda a los uniformados. Con marcas de golpes en el cuerpo, señaló a dos jóvenes que se alejaban del lugar a unos 100 metros como los autores de la agresión y de los daños en el coche. La policía actuó de inmediato y detuvo a los dos sospechosos por «daños y lesiones».
Sin embargo, la historia dio un giro de 180 grados en el momento de los papeles. Cuando los efectivos ingresaron los datos del denunciante al sistema para formalizar el procedimiento, saltó una alerta en la pantalla: el hombre que pedía justicia tenía un pedido de captura vigente.
Todos al calabozo
Lo que empezó como una pelea de tres terminó con un final de «todos contra todos» ante la ley. Los dos agresores quedaron detenidos por los incidentes en el colectivo, mientras que el denunciante pasó de víctima a detenido en cuestión de segundos debido a su situación judicial previa.
El operativo se realizó bajo el marco del programa «Verano Seguro», que busca reforzar la vigilancia en el transporte público y zonas de mayor afluencia durante la temporada estival.

