El mes de enero cerró con 2,9% según el INDEC y cuando parecía que la cosa se acomodaba… febrero dijo “no tan rápido”.
Los alimentos volvieron a subir en las primeras semanas del mes y, spoiler: siguen arriba del 2%. O sea, el changuito no afloja.
En enero, el rubro alimentos saltó 4,7%. El combo fue claro: carnes y verduras empujaron fuerte. Y en febrero, la carne volvió a picar en punta.
Las consultoras tiran números así:
EcoGo: entre 2,6% y 2,8%.
Econviews: 2,2%.
LCG: alrededor de 2,4%.
Analytica: 2,6%.
Traducción simple: febrero podría cerrar otra vez entre 2,7% y 3%. Nada dramático comparado con otros años, pero tampoco para descorchar.
¿Se frenó la desinflación?
Desde algunas consultoras, como Invecq, dicen que no. Que el proceso sigue, pero que no es una escalera prolija sino más bien una montaña rusa con estacionales y regulados metiendo ruido.
En criollo: los precios bajan… pero a su ritmo. Y el súper sigue siendo el termómetro más sensible del bolsillo.
Mientras tanto, el debate por la medición del IPC y los cambios metodológicos quedó en pausa, pero la pregunta que importa es otra: ¿cuándo deja de doler la caja del supermercado?
Por ahora, febrero viene picante. Y el changuito lo sabe.

