Las proyecciones privadas anticipan que la inflación de marzo volverá a mostrar una aceleración respecto a los meses previos, con estimaciones que la ubican en torno o por encima del 3%, consolidando una tendencia de diez meses consecutivos en alza.
El fenómeno responde a una combinación de factores. Por un lado, la estacionalidad de marzo, con fuertes subas en educación —estimadas en torno al 12%— e indumentaria. Por otro, el impacto de ajustes en tarifas y combustibles, que continúan trasladándose a precios.
Los datos de alta frecuencia reflejan esta dinámica. Econviews midió una suba semanal del 0,8% en alimentos, mientras que EcoGo proyecta un índice general cercano al 3%. LCG, aunque detectó una leve desaceleración semanal, mantiene una dinámica mensual superior al 3%.
Más allá de las variaciones puntuales, el dato relevante es la persistencia de la inflación en niveles elevados, incluso en un contexto donde el Gobierno había planteado una desaceleración más rápida.
En ese marco, el presidente Javier Milei introdujo un cambio en su narrativa: pasó de proyectar una inflación cercana a cero hacia agosto de 2026 a plantear como objetivo su eliminación hacia el final de su mandato en 2027.
Este ajuste en las expectativas refleja las dificultades para consolidar un proceso de desinflación sostenido en el corto plazo, en un escenario donde conviven factores estacionales, ajustes pendientes y tensiones externas.
Fuente: Minuto Uno

