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Incendios forestales en la Patagonia: el ajuste de Milei prende fuego todo

Los incendios forestales en la Patagonia volvieron a mostrar su cara más brutal. En la Comarca Andina de Chubut, el fuego avanza con una magnitud devastadora: miles de hectáreas de bosque nativo arrasadas, viviendas afectadas y cientos de personas golpeadas por una emergencia que no cayó del cielo.

Lejos de tratarse de un fenómeno excepcional o inevitable, el desastre tiene responsables concretos. El avance del fuego es consecuencia directa de una política que vacía la prevención, desmantela el control estatal y habilita el territorio al negocio privado, todo en el marco del ajuste brutal impulsado por el gobierno de Javier Milei.

Cuando el Estado se retira, el fuego avanza. Literal.

Ajuste, vaciamiento y brigadistas al límite

Una de las piezas clave de este escenario es el recorte al Servicio Nacional de Manejo del Fuego. Menos presupuesto significa menos recursos, menos personal y brigadistas trabajando en condiciones de extrema precarización.

Jornadas extenuantes, contratos temporarios, salarios de miseria y falta de equipamiento conviven con incendios cada vez más intensos. Todo esto en un contexto de crisis climática que el propio gobierno niega, mientras la realidad prende fuego los bosques.

El resultado es una respuesta estatal magra, tardía e insuficiente frente a emergencias que podrían haberse prevenido. Más abandono que prevención. Más ajuste que cuidado ambiental.

Alertas ignoradas y fuego anunciado

El desastre no sorprendió a nadie que quisiera escuchar. Desde noviembre, el Servicio Meteorológico Nacional y el Servicio Nacional de Manejo del Fuego habían emitido un alerta ígnea, advirtiendo sobre el alto riesgo de incendios debido a:

  • Escasas precipitaciones

  • Sequía prolongada

  • Ola de calor

  • Vegetación seca

Un combo perfecto para que el fuego se propague sin control. Y aun así, el ajuste siguió su curso.

El dato es contundente: el 95% de los incendios forestales son iniciados por humanos. No es la naturaleza fuera de control, es la desidia política jugando con fósforos.

Bosques nativos en retroceso constante

En el último período se vienen perdiendo entre 30 mil y 40 mil hectáreas de bosque nativo en los parques nacionales de Chubut, Neuquén y Río Negro. No es un hecho aislado ni una mala racha: es un patrón.

El vaciamiento del Estado funciona como antesala de una reorganización del territorio al servicio de intereses privados. Ajuste hoy, negocio mañana. El fuego no solo destruye, también “libera” tierras.

Reforma de leyes: el negocio después del incendio

En este contexto se inscriben los proyectos impulsados por el gobierno de Milei para reformar la Ley de Tierras y el régimen de Manejo del Fuego, elaborados por el Consejo de Mayo.

La reforma de la Ley de Tierras apunta a eliminar los límites a la compra de hectáreas por parte de extranjeros, incluso en zonas fronterizas. Aunque el discurso oficial habla de “alentar inversiones”, lo que se profundiza es la pérdida de soberanía territorial.

Hoy ya existen más de 12,5 millones de hectáreas en manos extranjeras, con fuerte concentración en la Patagonia. Capitales británicos, qataríes, emiratíes, chinos e italianos controlan enormes extensiones de bosques, ríos, lagos y zonas estratégicas, muchas veces violando la Ley de Bosques Nativos.

Manejo del fuego: premio para los incendiarios

La modificación del régimen de Manejo del Fuego busca eliminar las restricciones que impedían cambiar el uso productivo de un campo durante décadas luego de un incendio.

En criollo: un premio para quienes incendian de manera intencional para “limpiar” tierras y reorientarlas hacia negocios inmobiliarios, turísticos, forestales o extractivos.

No es casual que muchos incendios se repitan año tras año en las mismas zonas ni que se inicien en momentos estratégicos. Más perdido que brigada sin recursos, pero más rentable que nunca para los de siempre.

Chubut en llamas y un plan que se repite

Mientras el fuego avanza en Puerto Patriada, El Hoyo, El Bolsón y Bariloche, el gobierno nacional ajusta, desprotege y prepara el terreno para una mayor entrega.

La precarización de brigadistas, el desmantelamiento de organismos ambientales y la liberalización del mercado de tierras forman parte de un mismo plan: garantizar la rentabilidad de grandes grupos económicos a costa del ambiente, las comunidades y los pueblos originarios, que además enfrentan una nueva ofensiva de desalojos.

 No es una tragedia natural, es saqueo organizado

Los incendios forestales en la Patagonia no son una fatalidad inevitable. Son el resultado directo de una política de saqueo, ajuste y entrega del territorio.

Defender los bosques, el ambiente y a quienes viven en él implica enfrentar el ajuste, rechazar las reformas entreguistas y organizar la resistencia frente a un gobierno que gobierna para capitales especuladores mientras la Patagonia arde.

Fuente: Prensa Obrera

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