Un estremecedor caso ocurrió en la cárcel de La Serena, a unos 470 kilómetros al norte de Santiago, donde un interno de 21 años asesinó a su compañero de celda y luego confesó haber cometido actos de canibalismo.
El hecho quedó al descubierto la mañana del domingo 8 de febrero, cuando personal de Gendarmería realizó el desencierro en el módulo 91 y encontró sin vida a Felipe Sebastián Sepúlveda Ramos (26), con una herida cortante en el cuello.
En la celda solo estaba también Manuel Ignacio Fuentes Martínez, apodado “Chico Ignacio”, quien quedó inmediatamente bajo custodia.
La confesión
Tras ser trasladado a la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago, el imputado declaró que actuó “en defensa propia”, señalando que su compañero se habría abalanzado contra él con un arma blanca.
Según su testimonio, respondió primero al ataque y luego, en un estado de desesperación, cometió actos posteriores con el cuerpo de la víctima.
La crudeza del relato generó conmoción pública en Chile y derivó en medidas inmediatas dentro del sistema penitenciario.
Consecuencias y antecedentes
El director nacional de Gendarmería de Chile removió de su cargo al alcaide del penal de La Serena y se inició una revisión interna de protocolos.
Fuentes Martínez tenía antecedentes por robo con violencia, intentos de fuga y múltiples faltas graves dentro del sistema carcelario, incluyendo porte de armas blancas.
El caso no solo abrió un debate sobre seguridad penitenciaria, sino también sobre salud mental, aislamiento y control interno en cárceles de alta conflictividad.
Un crimen que dejó preguntas incómodas y expuso fallas que ahora están bajo la lupa.
Fuente: Infobae

