La Cordillera de Chubut sigue manteniendo focos activos hace ya varias semanas. Con un despliegue que parece sacado de una película de catástrofes (pero bien real), unos 500 brigadistas y 15 medios aéreos trabajan sin descanso para contener los incendios forestales que afectan distintos puntos de la región.
El operativo está coordinado por el Gobierno del Chubut, a través del Servicio Provincial de Manejo del Fuego y la Secretaría de Bosques, y suma refuerzos de Buenos Aires, Neuquén, Santa Cruz, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Río Negro. Básicamente: medio país combatiendo el fuego.
En números, el despliegue impresiona: 14 autobombas, 9 camiones cisterna, maquinaria pesada (topadoras, motoniveladoras y cargadoras) y 60 camionetas, además de aviones hidrantes y helicópteros con helibalde que no paran de sobrevolar la zona.
Villa Lago Rivadavia: foco activo y máxima atención
En el incendio conocido como “Puerto Café”, iniciado el 9 de diciembre dentro del Parque Nacional Los Alerces, los trabajos se concentran en sectores como Vaca Muerta, Piedras Bayas, Pampa de Sarsa y Villa Lago Rivadavia, donde todavía hay fuego activo fuera del perímetro.
El objetivo es claro: cerrar líneas, buscar puntos calientes y enfriar todo lo que amenace con reactivarse, usando autobombas, cisternas y apoyo aéreo.
El miércoles se detectó un foco caliente entre Villa Lago Rivadavia y Simón Marchand, que fue atacado desde el aire para bajar su intensidad. En paralelo, los equipos recorren constantemente el perímetro para evitar que el incendio vuelva a agarrar fuerza.
Helicópteros con helibalde de Río Negro y del Servicio Nacional de Manejo del Fuego trabajaron en zonas clave como laguna Villarino, Goya y la cabeza del incendio, donde cada minuto cuenta.
Puerto Patriada: rebrotes, zonas altas y trabajo cuerpo a cuerpo
En Puerto Patriada, el frente de batalla sigue en el sector conocido como “Primera Cantera”. Durante la tarde del miércoles se registraron reactivaciones en El Coihue, dentro del perímetro, que fueron controladas con líneas y enfriamientos sin mayores complicaciones.
Distinto fue el panorama en El Retamal, una zona alta y de difícil acceso, donde los brigadistas tuvieron que meter herramientas manuales y mucho lomo, con apoyo aéreo para contener los focos.
En el sector “Tinelli”, los equipos continúan recorriendo áreas elevadas con puntos calientes, avanzando en cortafuegos y tareas de contención, siempre con helicópteros dando una mano desde arriba.
El combate sigue activo y la situación se monitorea minuto a minuto. Mientras el fuego no afloja, los brigadistas ponen el cuerpo para cuidar el bosque, las comunidades y uno de los paisajes más valiosos de Chubut. Acá no hay épica vacía: hay laburo, riesgo y una pelea dura contra la naturaleza.

