El último finde largo del año (22 al 24 de noviembre) llega con un dato que ya ni sorprende pero igual indigna: una familia necesita $1.156.988 para viajar dentro del país. Sí, más de un millón para subirse a un micro y dormir dos noches sin lujos.
El informe del Instituto de Economía de UADE dice que el turismo “resiste cambios en precios y salarios”.
Traducción libre: los precios suben, los sueldos no, pero la gente igual sale… o al menos eso quieren creer.
📌 El cálculo del “palo”
Solo cubre transporte en micro + alojamiento.
Nada de comidas, actividades, cervezas, un alfajor en la ruta o un sándwich en la playa.
Un viaje modo “sobrevivencia”.
🟥 La grieta turística: del lujo al rebusque
Las diferencias entre destinos son tan violentas que parecen dos países distintos.
Cariló: $2.019.121
Por ese precio esperás ver a los unicornios de la Costa Atlántica atendiendo el desayuno.Gualeguaychú: $535.735
Es lo más “accesible”, palabra que ya perdió todo sentido.
La brecha: 3,8 veces más.
La pregunta: ¿cómo justificamos esa diferencia?
La respuesta: no se puede.
📍 Los destinos que “se volvieron accesibles”
UADE dice que Puerto Madryn, Iguazú y Tucumán están más baratos respecto a 2024.
Sí, claro. Más baratos que el año pasado no significa baratos, significa menos imposibles.
🗣️ El elefante en la habitación
Si para viajar un fin de semana necesitás casi un salario completo, ¿qué turismo están midiendo?
El interno sigue “resistiendo”, dicen.
Pero la realidad es que cada vez más familias están eligiendo no viajar —o viajar como se puede— mientras los informes hablan de estabilidad como si viviéramos en Suiza.
Fuente: NA

