El episodio arrancó con un llamado de una vecina que ya no daba más de la música, los gritos y el “modo boliche” instalado en la esquina de Polonia y 10 de Noviembre. Lo que debía ser un espacio cultural, la Biblioteca Obispo Jaime de Nevares, estaba convertida en una fiesta clandestina que juntó a un montón de gente, incluyendo menores tomando alcohol como si fuera lo más normal del mundo.
Cuando llegó el personal de la Comisaría Sexta, el panorama era digno de clip viral: gente por todos lados, música fuerte y cero intención de cortar la noche.
Piedrazos, caos y corridas en San Cayetano
Apenas los uniformados pisaron el lugar, la multitud reaccionó de la peor manera: piedrazos y elementos contundentes volaron contra los efectivos y el móvil policial. Una fiesta clandestina convertida en mini batalla campal.
Los policías, superados en número y sin ganas de convertirse en memes del día siguiente, tuvieron que recurrir al uso controlado de escopeta antitumulto. Nada de dramatismo hollywoodense: solo lo justo para dispersar a la multitud.
La maniobra funcionó. En pocos minutos, todos se rajaron sin lesiones registradas ni daños grandes que lamentar. Lo único herido: la dignidad del evento.
Habilitaciones baja la persiana: clausura inmediata
Con el terreno despejado, intervino el área de Habilitaciones, que llegó con la libreta lista para el combo clásico: acta de infracción y clausura del lugar. La responsable del evento quedó oficialmente anotada en la lista negra de “cosas que no se hacen un sábado a la madrugada”.
En cuestión de minutos, la biblioteca volvió a ser biblioteca, por más que un rato antes haya parecido más un after improvisado con final turbulento.

