Cuando falleció Catalina Rosa Vega, no se apagó solo una vida longeva: se fue una parte de la memoria cotidiana de Km 3. A los 103 años, Catalina cerró un recorrido que atravesó generaciones enteras del barrio General Mosconi, siempre desde el mismo lugar, la casa de la calle Indio Marcelo 419, donde vivió toda su vida.
No hay mudanzas, no hay “pasó un tiempo y se fue”. Catalina fue de esas vecinas que se quedan, que ven crecer al barrio, cambiar las caras, las veredas y los tiempos. Y eso, en Comodoro, no es poco.

Desde la Asociación Vecinal no solo se informó el fallecimiento. También se difundió el mensaje de despedida de su familia, en el que se destacó su extensa trayectoria de vida y el legado que deja en General Mosconi.
Ese gesto no es menor. Habla de una vecina que trascendió el círculo íntimo y se convirtió en referencia afectiva para muchos. No hacía falta conocerla de toda la vida para saber quién era “la señora Catalina”.
Vecinos y vecinas del barrio se sumaron a las condolencias, recordándola con respeto y cariño. La coincidencia fue clara: Catalina era parte de la memoria viva del Km 3.

