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Comodoro Rivadavia

Evacuados del Cerro Hermitte: alertan que el golpe emocional se sentirá con más fuerza en las próximas semanas

La emergencia provocada por el desplazamiento del cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia dejó marcas visibles: viviendas afectadas, familias evacuadas y barrios en alerta. Pero hay otra consecuencia menos evidente que empieza a asomar y promete profundizarse: el impacto emocional en quienes vivieron el desastre en primera persona… y también en la comunidad en general.

Así lo explicó Vanesa Marín, presidenta del Colegio de Psicólogos del Chubut, quien advirtió que las pérdidas no se miden solo en ladrillos. “Cuando una persona pierde su casa, también pierde la memoria afectiva construida en ese espacio”, señaló, poniendo en palabras algo que muchos sienten pero todavía no logran procesar.

Desde los primeros días posteriores al derrumbe se activaron dispositivos de primera escucha y primeros auxilios emocionales, con un trabajo articulado entre el Municipio, la Provincia, los hospitales públicos y el Colegio profesional. La atención se brindó en albergues y centros de evacuación, recibiendo consultas espontáneas y derivando los casos que necesitaban un abordaje más profundo.

Según explicó Marín, este tipo de situaciones se encuadran dentro del estrés agudo, y el impacto psicológico no siempre aparece de inmediato. “Hay una ventana de entre 8 y 12 semanas en la que comienzan a manifestarse síntomas como ansiedad, angustia, problemas para dormir, miedo o recuerdos recurrentes de lo vivido”, detalló.

Los efectos varían según la edad y la historia personal de cada uno. En niños y niñas pueden aparecer cambios en el juego, llanto frecuente o conductas regresivas; en adolescentes, irritabilidad o dificultades en la escuela; y en adultos, ansiedad persistente o insomnio. Recién cuando estos síntomas se sostienen en el tiempo y afectan la vida cotidiana, se evalúa la necesidad de tratamientos específicos.

Pero el impacto no se limita solo a quienes perdieron su vivienda. “Estamos hablando de un malestar psicosocial. Aunque no todos hayan sido damnificados directos, hay una resonancia colectiva frente a la acumulación de crisis, pérdidas y situaciones traumáticas”, explicó Marín.

Por eso, desde el Colegio de Psicólogos remarcan que el acompañamiento emocional no puede terminar cuando baja la urgencia mediática. “Lo material es urgente, sí, pero el sostén psicológico tiene que empezar desde el primer día y mantenerse en el tiempo, porque el impacto emocional decanta después”, concluyó.

En Comodoro, el cerro se movió. Y con él, también se movieron miedos, recuerdos y certezas que ahora necesitan ser atendidas.

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