Braian Morales, el mismo que terminó condenado a 4 años por intentar abusar de su suegra en Puerto Madryn, no aprendió nada. Está alojado en el Instituto Penitenciario Provincial y, aun así, volvió a buscarlas por Facebook: a la mujer y a su propia hija. Tenía prohibición de acercamiento, contacto y todo lo que te imagines. Le importó cero.
Desde la cárcel les mandó mensajes insistentes y hasta fotos íntimas. Y ahí saltó la Fiscalía: le abrieron otra causa por desobediencia y estudian si también encaja como violencia digital. Si lo condenan otra vez, suma más tiempo adentro.
La respuesta fue inmediata: allanaron el penal y secuestraron celulares. Sí, celulares en la cárcel. Otra vez. Y otra vez todo estalla cuando la víctima vuelve a recibir hostigamiento desde adentro del penal.
El caso vuelve a mostrar el agujero negro del sistema: hay condena, hay orden judicial, hay prohibición… pero aun así el tipo volvió a contactarla desde su celda. Y la Justicia ahora tiene que empezar otra causa por lo que nunca debería haber pasado.
Fuente: Ministerio Público de Madryn

