El viernes 14 se conocerá la pena para “El Pitu” Almonacid, condenado por amenazas agravadas con arma. Fiscalía pidió 2 años y medio de cárcel.
El juicio contra Andrés “El Pitu” Almonacid entró en su recta final y promete final de temporada digno de serie judicial.
Tras el veredicto de culpabilidad dictado el jueves pasado, este lunes se llevó a cabo la audiencia de cesura de pena, donde la Fiscalía y la Defensa cruzaron argumentos sobre cuántos años de prisión le corresponderán al condenado por amenazas agravadas por el uso de arma.
El juez Jorge Odorisio tiene la última palabra y la dirá el viernes 14 a las 13:30.
2 años y medio o 1 año y 1 mes: el duelo legal del lunes
En su alegato, el fiscal jefe Cristian Olazabal fue directo: pidió 2 años y 6 meses de prisión efectiva y que se declare a Almonacid reincidente por segunda vez.
Recordó los antecedentes penales del imputado y remarcó que el hecho ocurrió a plena luz del día, frente a la familia de la víctima, lo que agrava aún más la situación.
“Conocía perfectamente los alcances de la ley y fue indiferente a ella”, lanzó el fiscal, señalando que la escala penal para el delito va de 1 a 3 años de prisión.
Del otro lado, la defensora pública Luciana Risso buscó bajar la intensidad del castigo: pidió una condena de 1 año y 1 mes y apeló al principio de humanidad de la pena.
Sostuvo que no fue un hecho planificado, criticó la actuación policial y subrayó que Almonacid “nunca pudo alejarse del sistema penal” y que el Estado debería enfocarse en su resocialización, no solo en el castigo.
El hecho: amenazas con un arma de fogueo y cero filtros
Todo empezó el 3 de agosto de 2024, alrededor de las 17:50.
La víctima salía de su casa en Sarmiento al 600 junto a su pareja e hijos para hacer compras cuando se cruzó con “El Pitu”.
Sin vueltas ni tacto, Almonacid sacó una pistola de fogueo calibre 9 mm, apuntó y le gritó:
“Te voy a hacer cagar, hijo de puta. No me importa que estés con tu familia.”
La escena fue tan surrealista como peligrosa. La víctima se refugió en su casa y llamó a la Policía, que llegó rápido.
Minutos después, personal de la Seccional Primera lo interceptó en Rivadavia y Pellegrini. En su mochila encontraron el arma con la que había amenazado.
Y así terminó su intento de intimidación: esposado y camino a tribunales.
Juez, fiscal y defensa: el triángulo de la semana
El tribunal unipersonal estuvo encabezado por el juez penal Jorge Odorisio, que ahora tiene que decidir cuántos años (o meses) le tocarán a Almonacid.
El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por Cristian Olazabal y la procuradora Florencia Do Carmo, mientras que la Defensa Pública corrió por cuenta de Luciana Risso.
Aunque el delito involucra un arma de fogueo y no una pistola real, la ley es clara: la intimidación con un arma —sea o no letal— se considera un agravante. Y el historial del acusado no juega precisamente a su favor.

