Comprender cómo era la Patagonia antes de la explotación humana no es solo una curiosidad académica, sino una herramienta vital para la conservación. Investigadores del CENPAT han utilizado una «línea de base» de 4.000 años para demostrar que las colonias de pinnípedos actuales están «distorsionadas» por la actividad humana histórica.
El hallazgo de antiguas colonias reproductivas de lobos de dos pelos en zonas como Bahía Melo —donde hoy su presencia es casi nula— sugiere que estas especies tienen el potencial de reocupar territorios si se mantienen las medidas de protección. Este dato es clave para el ordenamiento territorial y el desarrollo de actividades como el turismo y la pesca.
Puntos clave del informe:
Biodiversidad: El área sigue siendo crítica para el lobo de un pelo, el de dos pelos y el elefante marino del sur.
Recuperación: Las poblaciones actuales están en crecimiento tras décadas de prohibición de caza.
Gestión: Conocer la abundancia pasada permite fijar metas realistas de recuperación y evitar conflictos con las industrias costeras modernas.
«Lo que hoy vemos es una foto incompleta», advierte el Dr. Vales. Gracias a este cruce entre arqueología y ecología, la provincia cuenta ahora con un mapa más preciso para gestionar un ecosistema que, lentamente, busca volver a su equilibrio original.

