La escena es bastante comodorense. Avenida Kennedy, cruce con Scalabrini Ortiz, patrullaje preventivo y un ciudadano circulando a pie, sin apuro. Nada parecía fuera de lugar hasta que los uniformados de la Comisaría Seccional Quinta lo reconocieron.
No fue intuición ni corazonada mística. Los efectivos ya tenían conocimiento de que sobre esa persona pesaba una orden judicial vigente. O sea: no era un “parecido”, era alguien conocido en los registros. Y cuando eso pasa, el protocolo se activa más rápido que viento del oeste levantando tierra.
La interceptación fue inmediata. Sin persecución, sin película, sin escenas dignas de Netflix. Simple, directa y en la vía pública.
Pedido de captura activo: confirmación y detención
Una vez detenido, se verificaron los datos filiatorios a través del sistema. Ahí se confirmó lo que ya se sabía: el sujeto tenía un pedido de captura activo, dispuesto por el juez Jorge Enrique Odorisio.
Con esa confirmación, no hubo margen para interpretaciones creativas ni excusas de madrugada. La policía procedió a la detención inmediata y al traslado a la dependencia policial, tal como marca el manual y la ley.
El detenido fue identificado como Enzo Martin S., de 25 años.
Todo ocurrió a las 00:25 horas del 9 de febrero de 2026, según el parte oficial emitido por la Unidad Regional Comodoro Rivadavia, bajo la órbita del Ministerio de Seguridad y Justicia y la Policía del Chubut.
Detenido sin escape: cuando el control funciona
En tiempos donde suele discutirse si el patrullaje sirve o es puro decorado, este caso muestra una postal distinta. El detenido no cayó por una denuncia nueva ni por un operativo masivo: cayó porque estaba donde no tenía que estar y porque alguien estaba haciendo su trabajo.
Patrullaje preventivo. Reconocimiento. Sistema. Pedido de captura activo. Fin del recorrido.
Más perdido que colectivo en domingo habría sido intentar seguir de largo como si nada, pero a veces el azar juega para el lado menos conveniente.
Kennedy y Scalabrini: un cruce con historia cotidiana
Kennedy y Scalabrini Ortiz no es un lugar exótico ni un punto rojo del mapa. Es una esquina más de Comodoro, de esas por donde pasa gente a toda hora. Justamente por eso, el dato no es menor: el detenido circulaba a pie, sin ocultarse ni intentar esquivar controles.
Eso también habla de algo más grande: pedidos de captura que siguen activos y personas que, por rutina o confianza, creen que “no pasa nada”. Hasta que pasa.
Y pasa rápido.
Detenido y trasladado: sin vueltas ni demoras
Tras la detención, el procedimiento siguió su curso habitual. El joven fue trasladado a la dependencia policial correspondiente, quedando a disposición de la Justicia.
Sin comunicados épicos ni frases rimbombantes. Solo una acción concreta que terminó con una persona requerida por la Justicia fuera de circulación, al menos por ahora.
En Comodoro, donde muchas veces la sensación es que “nadie busca a nadie”, estos episodios rompen un poco ese relato.

