El caso de la desaparición de Pedro Kreder y Juana Morales dio un nuevo giro. Este martes por la mañana, el Fiscal Jefe, Cristian Olazábal, se subió al helicóptero de Prefectura para realizar una búsqueda aérea de alta precisión, abarcando un área de 10 kilómetros cuadrados desde el punto exacto donde días antes se había encontrado la camioneta de Pedro.
La Fiscalía ya no se limita a un simple extravío. Mediante una serie de medidas avaladas por la justicia, se busca determinar si la desaparición de la pareja es accidental o si, por el contrario, está vinculada a un delito.
De la denuncia al hallazgo de la pista clave
La alarma se encendió la noche del lunes 13, cuando la hija de Juana Morales denunció la ausencia de su madre en la División Búsqueda de Personas. En ese momento, solo se sabía que Juana planeaba irse de viaje con un hombre al que conocía por un apodo. Dos días después, se estableció que se trataba de Pedro Kreder, y que ambos habían partido.
Las cámaras de seguridad de un vecino revelaron que Juana llegó a la casa de Pedro el jueves 9. El análisis de antenas celulares estableció la última conexión en Caleta Córdova. Las cámaras de esa localidad confirmaron el paso de la camioneta el sábado 11 a las 10:00 AM, en dirección Sur-Norte, corroborando la hipótesis de que se dirigían a la zona de Camarones. Esto activó el rastrillaje por la Ruta Provincial N° 1.
La camioneta, el punto muerto
La primera búsqueda aérea, realizada el viernes 17 con aviones del aeroclub y una funcionaria de Fiscalía, fue clave: avistaron algo en el campo de una estancia, a 45 km de Caleta Córdova. Un equipo 4×4 confirmó que era la camioneta de Pedro.
El vehículo fue encontrado en un zanjón, sin ocupantes y completamente cerrado. Con autorización judicial, la Fiscalía intervino la Unidad Especial de Criminalística, que rompió un cristal para ingresar y levantar evidencias que ahora son cruciales.
La lucha contra el viento y la búsqueda final
Tras el hallazgo, se activó el protocolo federal SIFEBU y una búsqueda con perros de rastreo. Sin embargo, el viento patagónico fue un enemigo inesperado: dificultó el trabajo de los canes, impidiendo el rastreo por venteo y obligando a hacer un barrido por cuadrículas que, hasta ahora, no dio resultados positivos.
La segunda búsqueda aérea en helicóptero se concentró en mapear grietas y cañadones. La Duster, que fue encendida por un cerrajero y trasladada a una comisaría para su resguardo judicial, ahora es la pieza central de una investigación que intensifica las medidas (allanamientos y toma de testimonios) para saber si la desaparición de Pedro y Juana esconde una historia mucho más oscura.

