La fiesta de egresados de la Escuela Secundaria Nº 739 “Beatriz J. Torres” estaba en pleno auge cuando, según la denuncia, el joven intentó ingresar sin éxito. Los organizadores le dijeron que no y él, lejos de volver a casa a dormirla, terminó reaccionando “modo Hulk” contra un auto estacionado.
Sí: un parabrisas completamente roto por un ataque de ira. No fue el remix que los egresados esperaban.
Personal policial asignado a la seguridad del evento intervino al instante y detuvo al sospechoso antes de que siguiera sumando daños o memes involuntarios.
La parte legal: menos TikTok, más Código Penal
En la audiencia de rigor, el abogado Daniel Manríquez describió los hechos investigados, formalizando la imputación por el delito de daño.
La procuradora Marisol Sandoval pidió al juez Alejandro Rosales que declarara legal la detención y que el joven se presentara en la oficina de identificación de personas de la Subdivisión de Policía Científica.
Nada de películas: todo prolijito, papeles en orden y el detenido pasando por el scanner burocrático.
Las defensoras públicas, tranquilas y sin objeciones, coincidieron en algo clave: esto no amerita un drama judicial eterno. Mejor una salida alternativa.
Salida alternativa: cuando el quilombo se resuelve sin novela
Tanto la Fiscalía como la defensa adelantaron que la causa será derivada a la Oficina de Solución Alternativa de Conflictos.
Traducción: se busca un acuerdo que permita reparar el daño sin activar la maquinaria judicial completa.
Este tipo de método suele incluir —según casos similares en la provincia— reparación económica, disculpas formales o acuerdos restaurativos que eviten que la causa se transforme en un peregrinaje de audiencias.
En criollo: “Arreglamos y seguimos”. Mejor para todos.

