El caso del crimen de Mario Giannobili sumó un nuevo capítulo este lunes, y no precisamente el que esperaba la fiscalía. En una audiencia sin público ni prensa —porque se “restringió la publicidad” del proceso—, la jueza Eve Ponce decidió liberar a uno de los dos detenidos y dejar al otro con restricciones, pero sin prisión preventiva.
Los fiscales habían pedido seis meses de preventiva para ambos, con pruebas recolectadas en los siete allanamientos del fin de semana, donde se secuestraron autos y elementos importantes. Pero la jueza no compró del todo la teoría y resolvió:
Facundo Cáceres, empleado de Cencosud, queda libre.
César Fresco, capitán de barco, sigue bajo control, con la obligación de presentarse en la Comisaría de Playa Unión, no salir de Chubut y avisar a Prefectura cada vez que zarpe.
La audiencia arrancó con declaraciones explosivas: ambos imputados querían hablar. Y justo ahí, cuando se venía lo jugoso, defensores y fiscales pidieron que la prensa se retire. Dos horas más tarde, seguían adentro… y afuera, los periodistas esperando bajo el viento.
El caso sigue caratulado como “homicidio calificado por ensañamiento, alevosía y participación de más de dos personas”, y hay otro nombre en la mira: Fabián Sampietro, prófugo con pedido de captura.
Por ahora, lo único claro es que el crimen de Giannobili está lejos de cerrarse y que el hermetismo judicial dejó más dudas que certezas. En Comodoro y Rawson, todos se preguntan lo mismo: ¿quién mató a Giannobili y por qué tanto secreto?

