Un nuevo siniestro vial volvió a sacudir a Comodoro. Esta vez, la escena fue en plena avenida Rivadavia, cuando un motociclista que giraba hacia Italia terminó embestido de frente por un colectivo que realizó la misma maniobra.
Sí, otra vez en una esquina clave. Otra vez un pibe en moto. Otra vez la frase de siempre.
“No te vi”, habría dicho el chofer del transporte, según contó Leonardo Garro, hermano del joven herido. Pero la familia no compra esa explicación. “Lo tenía de frente, no en un punto ciego. No estaba atrás ni al costado. No hay forma de que no lo haya visto”, sostuvo.
Y ahí es donde empieza el debate que en Comodoro se repite cada dos por tres.
📱 El celular al volante, el enemigo silencioso
Para la familia, una de las hipótesis más fuertes es el uso del teléfono mientras se conduce. Una práctica que —seamos honestos— se ve todos los días.
“Ves gente manejando con una mano en el volante y la otra en el teléfono. Van perdidos”, denunció.
El joven herido trabaja como repartidor y pasa entre 10 y 12 horas diarias arriba de la moto. Fines de semana, feriados, lluvia, viento patagónico nivel 100… siempre en la calle.
“Cada dos por tres hay un accidente, y muchas veces es uno menos”, lanzó, en referencia a la fragilidad de quien anda en moto frente a un colectivo o una camioneta.
Y duele, porque es real.
🛑 No es un caso aislado
Leonardo también recordó otro choque reciente en la intersección de Dorrego y Alsina, donde un joven de 22 años fue embestido por una conductora que, según denuncian, se habría pasado un cartel de “Ceda el paso”.
“La prioridad la tenía la avenida, pero igual se cruzó”, señaló.
La sensación que flota es clara: nadie respeta nada. Ni prioridades, ni carteles, ni semáforos.
💸 Después del choque: “Arreglate con el seguro”
El problema no termina en el impacto. Según contó, muchos conductores se desentienden y tiran la pelota a la aseguradora.
“Arreglate con mi seguro”.
Él mismo pasó por eso: estuvo una semana y media sin poder trabajar y tuvo que alquilar una moto para seguir repartiendo, porque la suya quedó dañada. En la calle, si no rodás, no facturás.
Además, cuestionó que muchas pólizas prácticamente no cubren a los motociclistas porque los consideran “de alto riesgo”.
“El daño para una camioneta es mínimo; a nosotros nos hace bosta o nos mata”, resumió, sin filtro.
🪪 Licencias, controles y conciencia
El reclamo va más allá del último choque. Los motociclistas piden:
Más rigurosidad al otorgar licencias.
Controles reales en la calle.
Respeto por las normas básicas.
“Hay una vida a bordo de cada vehículo. Todos tenemos familia y queremos volver a casa”, expresó.
También apuntó contra peatones que cruzan en rojo o fuera de la senda. “No cuesta nada esperar un minuto. El problema lo tenemos nosotros si pasa algo”.
📵 El pedido es simple (y urgente)
Dejar el celular mientras se maneja.
“Si te llaman, orillate. Si no podés, dejá que suene. Estacionate, respondé y después seguí. No podés ir llevando un vehículo con una sola mano”, enfatizó.
Mientras el joven se recupera, la bronca y el miedo siguen en el aire.
Porque en Comodoro el tránsito ya no es solo caótico: es una ruleta diaria. Y los que están arriba de una moto saben que el margen de error no existe.
El pedido es básico, casi obvio: poder trabajar, entregar los pedidos y volver a casa. Nada más. Y nada menos.

