Un detenido que cumplía arresto domiciliario decidió tomarse una “salida no autorizada” para salir de su casa, regresó horas después borracho: ¿La sorpresa? la policía estaba esperándolo en la puerta con la tobillera rota en la mano.
Según el parte de la Comisaría Segunda, el hombre de 30 años —identificado como J.J.O.— debería haber estado en su casa de la calle Elbio Ángel Bell Norte, pero cuando el personal de monitoreo notó que su tobillera no emitía señal, mandaron móviles a verificar.
Al llegar, los efectivos encontraron la tobillera dañada sobre la mesa y a la madre del sujeto durmiendo, sin idea de dónde se había metido su hijo.
Minutos después, el “fugitivo express” apareció por la puerta principal, tambaleando y con aroma a noche larga.
Terminó nuevamente detenido y la tobillera (junto con el equipo de monitoreo) fue secuestrada.
Misión fallida: libertad 0, resaca 1. 🍻🚔

