Este domingo partió otra dotación de Bomberos Voluntarios rumbo a la cordillera de Chubut para sumarse a la lucha contra el fuego que no da tregua.
No es una foto para redes ni un gesto simbólico: es vocación, laburo y horas lejos de casa, con hombres que se suben al camión sabiendo que les espera humo, cansancio y riesgo. Y aun así van. Porque cuando la cosa se pone fea, alguien tiene que dar la cara.
Desde la ciudad, el acompañamiento es total. Hace tan solo unas horas, un camión con donaciones también partió desde la ciudad petrolera hacia la cordillera.
En medio de tanto dolor y pérdidas, hay algo que reconforta: Chubut unido, sin grietas ni chamuyo, con gente común ayudando a otra gente común. Comodoro empuja, banca y no mira para otro lado.

