Cuando el propio intendente usa la palabra catástrofe, no hay mucho margen para minimizar. El desplazamiento del Cerro Hermitte dejó de ser un problema técnico para convertirse en una crisis urbana, social y humana que atraviesa a toda Comodoro Rivadavia.
“No estamos hablando de un hecho menor. Lo que ocurrió en Comodoro es una catástrofe”, afirmó Othar Macharashvili.
De ese modo el intendente puso en palabras lo que muchos vecinos sienten desde el fin de semana: miedo, incertidumbre y una ciudad que tuvo que frenar de golpe.
Desplazamiento del Cerro Hermitte: evacuaciones y alerta máxima
Desde el Municipio confirmaron que la evacuación se dispuso de manera preventiva por al menos 48 horas. No es una decisión caprichosa ni exagerada: el terreno sigue en observación constante y existe riesgo de nuevos desplazamientos, especialmente en el sector sureste de la traza afectada.
Las áreas más comprometidas incluyen sectores del barrio Sismográfica, zonas cercanas a Marquesado y Los Tilos y viviendas ubicadas en laderas con antecedentes de inestabilidad. En criollo: lugares donde el cerro ya avisó antes y ahora volvió a moverse en serio.
Por eso, el desplazamiento del Cerro Hermitte mantiene a técnicos y autoridades con el ojo puesto en cada cambio del terreno. Acá no hay margen para improvisar.
“La prioridad es la vida”, aunque duela el bolsillo
Desde Defensa Civil lo dejaron claro: la prioridad absoluta es preservar la vida y la seguridad de las familias, más allá del impacto material que pueda generar la evacuación. Casas, pertenencias, rutinas… todo queda en pausa cuando el suelo no es confiable.

En Comodoro, donde levantar una casa cuesta años de laburo y viento en contra, el golpe material es enorme. Pero el mensaje oficial apunta a algo básico y contundente: sin seguridad, no hay nada que recuperar.
Una magnitud sin antecedentes cercanos
Macharashvili explicó que no existen antecedentes cercanos de un movimiento de suelo de esta magnitud en un área urbana tan sensible. Esa frase pesa. No es un deslizamiento más, no es una grieta conocida: es un evento que obliga a extremar medidas y a trabajar con un enfoque técnico integral.
El desplazamiento del Cerro Hermitte rompe cualquier manual previo. Por eso, la respuesta no puede ser tibia ni apurada.
Operativo interinstitucional en marcha
Ante este escenario, el Municipio activó un operativo interinstitucional que incluye a áreas técnicas, Defensa Civil, Bomberos, Policía y personal social. El objetivo es múltiple y complejo: asistir a los evacuados, garantizar seguridad, relevar daños y sostener el monitoreo del cerro.
Mientras tanto, se avanza con el relevamiento de viviendas afectadas y la asistencia social a las familias evacuadas. También se brinda acompañamiento psicológico en los casos que lo requieren, porque no todo daño se mide en paredes caídas.
Dormir fuera de casa, no saber cuándo se vuelve y vivir con la incertidumbre constante también pasa factura.
El cerro bajo la lupa, minuto a minuto
El monitoreo técnico permanente del cerro Hermitte es uno de los ejes centrales de la emergencia. Equipos especializados siguen de cerca la evolución del terreno, sabiendo que la situación puede cambiar con el correr de las horas.
Por eso, el intendente fue claro en otro punto clave: el regreso a los hogares dependerá exclusivamente de los informes técnicos. No de presiones, no de ansiedad, no de fechas políticas. De datos concretos.
Paciencia, responsabilidad y realidad
Macharashvili pidió a la comunidad paciencia y responsabilidad. No como frase hecha, sino como una necesidad real en un contexto inestable. El desplazamiento del cerro no entiende de apuros ni de broncas acumuladas.
En Comodoro estamos acostumbrados a pelearla contra el viento, el frío y el asfalto roto. Pero cuando la tierra se mueve, el margen de acción se achica y manda la prudencia.
Una ciudad en pausa obligada
El desplazamiento del Cerro Hermitte dejó a la ciudad en una pausa incómoda. Barrios evacuados, familias asistidas, técnicos midiendo y autoridades tomando decisiones que nadie quiere tomar, pero que son necesarias.
No es solo un problema de suelo. Es un sacudón a la planificación urbana, a la convivencia con el cerro y a la idea de seguridad cotidiana. Hoy, Comodoro mira al Hermitte con respeto, miedo y muchas preguntas.

