El gobierno de Donald Trump decidió patear el tablero de la nutrición oficial en Estados Unidos. Con la publicación de la Guía Alimentaria 2025–2030, llegó un cambio que no pasa desapercibido: se abandona el modelo circular MyPlate y se adopta una pirámide invertida que pone en primer lugar a las carnes, los quesos y los vegetales.
Sí, leíste bien. Lo que durante años fue “consumir con moderación”, ahora ocupa la base más ancha de la pirámide. Y lo que antes dominaba el plato —los carbohidratos— pierde protagonismo. Un giro que no es solo gráfico: es ideológico, nutricional y político.
El lema que resume todo es directo y sin vueltas: “come comida real”.
La nueva guía se enmarca dentro del movimiento “Make America Healthy Again” (MAHA), que impulsa un regreso a los alimentos densos en nutrientes. El objetivo declarado es que la población recupere fuerza y salud a partir de la proteína animal, dejando atrás décadas de dietas basadas mayormente en carbohidratos.

Según esta mirada, el problema no es comer más, sino comer mal. Y el foco está puesto en la calidad nutricional de los alimentos, no en contar calorías como si fueran figuritas.
El mensaje es casi una declaración de principios: el cuerpo necesita proteína, grasas reales y comida sin procesos eternos.
Los números que justifican el cambio
El gobierno de Trump apoya este giro con datos duros que funcionan como alarma nutricional:
50% de los estadounidenses tienen diabetes o prediabetes
75% de los adultos presentan alguna condición crónica
90% del presupuesto en salud se destina a condiciones crónicas
Con ese panorama, el diagnóstico oficial apunta a un culpable claro: las guías alimentarias de las últimas décadas, asociadas a una alta ingesta de comida ultraprocesada.
La pirámide tradicional, según esta visión, no ayudó a mejorar la salud pública. Al contrario: la empeoró.
Qué propone la nueva guía alimentaria 2025–2030
La consigna “comida real” se traduce en recomendaciones concretas. Nada abstracto, nada ambiguo. Esto es lo que ahora se busca que consuma la población:
Entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína diaria por kilo de peso
Tres vegetales y dos frutas por día, sin procesar
Dos a cuatro porciones diarias de cereales integrales
Grasas saludables, provenientes de carnes, mariscos y pescados, frutas secas, aceites y palta/aguacate
No se recomienda el agregado de azúcar, especialmente en niños
Agua o jugos sin azúcar para acompañar las comidas
No hay lugar para los ultraprocesados como base de la alimentación. Tampoco para el azúcar agregado como costumbre diaria.

