El Comodoro Rugby Club se puso la camiseta… de la solidaridad. Lanzó una colecta para ayudar a una de sus jugadoras, que vivió en carne propia el vendaval del 17 de noviembre: el viento le voló parte del techo de su casa y le llevó varias pertenencias. Ahora, el club y la comunidad se movilizan para recomponer lo que se perdió.
El Comodoro Rugby Club no solo juega con pasión, también con solidaridad. La institución organizó una colecta para una de sus propias jugadoras, víctima de un temporal feroz el pasado 17 de noviembre, cuando un viento brutal arrancó parte del techo de su vivienda y destruyó muchas de sus cosas.
No es una movida protocolar: desde el club insisten en que cualquier aporte, por más chico que parezca, “suma y marca la diferencia” para la deportista y su familia en este momento crítico.
Los daños: más que tablas volando
Según comunicó el Comodoro Rugby Club, a raíz del temporal, la jugadora perdió no solo su techo, sino también varias de sus pertenencias personales, lo que deja claro que no se trata de un golpe leve: es un desastre que impacta en lo más íntimo, en su hogar.
En estos días, el club no solo pide donaciones de dinero, sino que busca reconstruir con urgencia lo dañado para que la jugadora pueda volver a vivir con algo de normalidad.
Cómo colaborar: cada donación cuenta
Para quienes quieran poner el hombro, el Comodoro Rugby Club dejó los datos para hacer transferencias: Alias MercedesP1113 y CBU 0110208830020822174229 para que sea lo más simple posible ayudar.
La campaña es abierta, sincera y directa: no hay lujos, solo una comunidad que se organiza para levantar a una de las suyas. El club agradece cada gesto, grande o pequeño, con el tono de “esto es todo para ella”.
Solidaridad deportiva: el corazón del Coirón late fuerte
Lo más potente de esta colecta es que no es solo un gesto institucional: es algo más profundo. El rugby es un deporte que históricamente valora la camaradería (“los 15”, en jerga), y acá eso se ve en acción: el equipo y la institución se movilizan para sostener a uno de los suyos en un momento difícil.
Este tipo de iniciativas también genera un efecto contagio en la ciudad: la gente ve que un club local no solo entrena para ganar partidos, sino que también está para pasar el mal trago. Es una ola de solidaridad que cruza las líneas del deporte y llega a lo humano.

