El universo no se apagará de golpe, pero sí está entrando en una fase de envejecimiento progresivo. Estudios recientes indican que la formación estelar alcanzó su punto máximo hace miles de millones de años y desde entonces disminuye de forma constante.
Investigaciones basadas en observaciones de galaxias cercanas y lejanas confirman que hoy nacen muchas menos estrellas que en el pasado remoto. Según los cálculos actuales, el ritmo es casi nueve veces inferior al registrado hace unos 10.000 millones de años.
“El espacio-tiempo no desaparece: lo que se agota es el gas necesario para formar nuevas estrellas”, explicó el astrofísico Gabriel Bengochea, del IAFE-Conicet.
A largo plazo, el universo estará dominado por remanentes estelares que se enfriarán gradualmente. Incluso los agujeros negros, de acuerdo con la teoría de radiación de Stephen Hawking, terminarán evaporándose en escalas de tiempo extremas.
Aunque estos cambios son imperceptibles para la humanidad, representan un giro clave para la cosmología, ya que redefinen cómo evolucionará la estructura del universo observable en las próximas eras.
Fuente: Clarín

