El famoso “cuento del tío” volvió a estar en el centro de la escena en Esquel. Esta semana se hizo la audiencia ante la Cámara Penal por la condena a Maximiliano y Cristian Esteban, quienes habían sido sentenciados a 3 años y medio de prisión efectiva, y a su madre, Marta Traico, a 2 años en suspenso. La Cámara dará su veredicto el 19 de noviembre.
Durante la audiencia, la defensa planteó algo insólito: en vez de centrarse en probar la inocencia de los acusados, intentó culpar a la víctima. El abogado dijo que la mujer —una persona mayor, pero activa y con vida social— debía haber “activado sus mecanismos de autoprotección”.
La fiscal María Bottini respondió con fuerza: ese argumento pone en duda la vulnerabilidad de las personas mayores y pretende responsabilizar a la víctima por haber sido engañada, algo que no tiene sustento legal ni humano.
💸 El dinero y la historia detrás
El defensor también quiso sembrar dudas sobre el monto del dinero robado, diciendo que la mujer no podía tener tanto efectivo. Pero la fiscalía explicó que eran ahorros de toda una vida, respaldados con pruebas: compras de dólares legales y una venta reciente de su hijo. Bottini recordó además que muchos argentinos guardan sus ahorros fuera del banco, por la desconfianza que dejaron las crisis económicas.
📞 Una estafa en serie
Lejos de ser un caso aislado, la investigación mostró que los acusados llamaron a 46 personas mayores el mismo día. No fue una llamada al azar, sino una campaña organizada para encontrar a alguien vulnerable.
👩👦 La trama familiar
La madre de los acusados también quedó involucrada: su camioneta Toyota SW4 fue usada para mover el dinero, y las cámaras de su casa la registraron ayudando a contar la plata durante más de dos horas. En el vehículo también se halló un ticket del Banco Chubut vinculado a la cuenta del esposo de la víctima.
La defensa quiso justificarla con una “excusa por parentesco”, pero la fiscalía sostuvo que actuó por interés económico y con ánimo de lucro, por lo que no corresponde ningún beneficio.
💻 El rastro que los delató
La banda cayó por su propio descuido. Aunque la estafa empezó con un teléfono fijo, se desarmó gracias al rastro digital: geolocalización, análisis de llamadas y cámaras de seguridad.
Ahora, todo ese material será revisado por la Cámara Penal, que decidirá el 19 de noviembre si confirma o modifica la condena.

