El siniestro ocurrió a la altura del 4075 de Av. Hipólito Yrigoyen, donde dos camionetas Toyota Hilux se encontraron de la peor manera: chocando. Nada de lluvia, viento extremo ni lomos de burro mal puestos. Solo un semáforo en rojo que, según testigos, uno de los conductores decidió ignorar como si estuviera jugando GTA en modo libre.
Cuando la Policía llegó, constató que los tres ocupantes de ambos rodados estaban lesionados levemente. No hubo drama grave, pero sí susto: el conductor del primer vehículo tenía un corte en la cabeza y los dos del segundo manifestaron dolores corporales.
Los tres fueron derivados al Hospital Regional por prevención, porque en Comodoro nunca se sabe qué dolor empieza leve y termina siendo novela.
Yrigoyen otra vez: colectora, cruce imprudente y la receta del choque
Según el relato en el lugar, la primera Hilux habría cruzado el semáforo en rojo sobre Yrigoyen justo cuando la segunda camioneta ingresaba desde la colectora. Resultado: chapa, freno tardío y dos vehículos que terminaron igual de torcidos que los argumentos típicos de “yo no vi la luz”.
Es una postal repetida en la avenida: alto tránsito, horarios movidos y esos conductores que se creen semifinalistas de Rally Patagonia.
Peritos, grúa y secuestro preventivo
La División Científica llegó para hacer las pericias correspondientes, medir, fotografiar, marcar, y determinar exactamente cómo se armó el desastre. Ambos vehículos fueron secuestrados preventivamente y trasladados en grúa a la sede policial, más que nada para ordenar el tránsito y avanzar con lo legal.
Dato llamativo: toda la documentación presentada por los conductores estaba en regla, así que al menos ahí no hubo novela.
Lo que sí quedó claro es que un semáforo en rojo puede convertirse, en segundos, en una mañana con sirenas, grúas y vecinos mirando desde la vereda.

