El choque en Avenida Roca ocurrió este domingo 14 de diciembre a las 06:23 de la mañana, cuando la ciudad recién empezaba a desperezarse. En la intersección con Avenida Polonia, dos vehículos protagonizaron una colisión que, por suerte, no dejó personas lesionadas, aunque sí importantes daños materiales.
La escena fue la clásica de madrugada dominguera: calle semivacía, luces de patrullero y conductores tratando de explicar lo inexplicable. En Comodoro, el combo “manejar + alcohol” sigue siendo una mala costumbre que no se toma franco.
Dos autos, un cruce y un resultado previsible
Según el informe de la Comisaría Seccional Sexta, el aviso llegó desde el centro de monitoreo 946, que solicitó presencia policial en el lugar del hecho. Al arribar, los efectivos se encontraron con los dos vehículos involucrados en el choque en Avenida Roca.
Por un lado, un Ford Fiesta 1.6, conducido por G. R.; por el otro, un Peugeot 208 Active 1.6, al mando de I. P.. Ambos autos presentaban daños visibles producto del impacto, dejando claro que no fue un simple “toquecito”.
La buena noticia: ninguno de los involucrados necesitó asistencia médica. La mala: uno de los conductores claramente no estaba en condiciones de manejar.
Aliento etílico y dislalia: señales que no fallan
Durante la entrevista con las autoridades, el foco se puso rápidamente en el conductor del Peugeot. Según consta en el parte oficial, emanaba aliento etílico y presentaba dislalia al hablar. Traducción libre: había alcohol de por medio y se notaba a kilómetros.
Ante esa situación, se convocó a personal de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV) para realizar el test correspondiente. Porque en estos casos, la sospecha se confirma con números.
Y los números no dejaron lugar a dudas.
1,85 g/l: cuando el test habla solo
El resultado del test de alcoholemia fue contundente: 1,85 gramos de alcohol por litro de sangre. Muy por encima de cualquier límite permitido. Más alto que el viento en la costanera.
Automáticamente, se labró el acta de infracción y se procedió al secuestro del vehículo, un Peugeot 208 que terminó su domingo bastante antes de lo previsto.
El choque en Avenida Roca pasó así de accidente de tránsito a infracción grave, con consecuencias administrativas claras y nada simpáticas para el conductor involucrado.
Documentación en regla y trámite cerrado
En contraste, la propietaria del Ford Fiesta presentó toda la documentación del vehículo, la cual se encontraba en regla. En su caso, la intervención policial se limitó a las actuaciones habituales por el siniestro vial.
No hubo necesidad de ambulancias ni traslados al hospital. El procedimiento quedó circunscripto a la infracción de tránsito, el secuestro del rodado y el registro del hecho.
Eso sí: el susto, los daños materiales y el mal momento no se los quita nadie.

