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Comodoro Rivadavia

Cerro Hermitte otra vez en modo peligro: clausuran el acceso

Si el cerro Hermitte tuviera un estado de WhatsApp, hoy diría algo así como: “No pasar, estoy inestable”. Y no es exageración. En las últimas horas, un nuevo desprendimiento de tierra volvió a poner en jaque a la zona y terminó de inclinar la balanza hacia una decisión que venía evaluándose hace días: restringir el ingreso de vecinos y particulares por recomendación técnica.

La confirmación llegó de boca del secretario de Control Operativo de Comodoro Rivadavia, Miguel Gómez, quien detalló que el episodio se registró durante la tarde del martes. Hubo un ruido fuerte, de esos que no se confunden con el viento patagónico de siempre, y al mirar hacia el cerro se hizo evidente lo peor: había caído un bloque de tierra de dimensiones considerables.

Un ruido, una caída y la alerta inmediata

Según explicó Gómez, el desprendimiento fue claramente perceptible. No fue un pequeño deslizamiento ni una piedrita traicionera: fue un bloque grande, pesado, de esos que no dejan dudas de que el terreno sigue activo.

Tras ese evento, este miércoles por la mañana subió al cerro el equipo científico-técnico. Cerca de las 9, el diagnóstico fue directo y sin vueltas: no permitir el ingreso al sector hasta que el terreno se estabilice.

En criollo: nadie entra, por ahora.

Cerro Hermitte cerrado: ni vecinos ni pertenencias

La consecuencia inmediata de esa evaluación fue clara. Durante la jornada no se permitió el acceso de vecinos para retirar pertenencias. Algo que, aunque duro, responde a una lógica simple: con el terreno en movimiento, cada subida es un riesgo.

“Hoy por hoy no están ascendiendo los particulares, los vecinos, a buscar sus pertenencias”, confirmó Gómez. Una frase fría, pero necesaria, en un contexto donde cualquier paso en falso puede terminar mal.

Cada vez menos gente, pero más daños

Con el correr de los días, la presencia de personas en el cerro Hermitte fue bajando notablemente. Y no por casualidad.

Según los datos oficiales, en los primeros días se llegaron a registrar entre 90 y 110 vehículos en la zona. Hoy, ese número cayó drásticamente: apenas ocho o nueve autos. El mensaje parece haber calado. El cerro no está para visitas.

Pero mientras la gente baja, el terreno sigue hablando. Y no buenas noticias.

Gómez confirmó que continúan registrándose daños estructurales, con estructuras que directamente colapsaron. Además, el movimiento del suelo es visible: grietas que se abren progresivamente y paños de pavimento que se desplazan como si fueran de cartón.

“Son novedades a diario”, resumió el funcionario. Y esa frase pesa más que cualquier parte meteorológico.

Una decisión que se venía cocinando

El cierre del acceso al cerro Hermitte no fue una reacción improvisada. Según explicó Gómez, la continuidad del ingreso de vecinos ya venía siendo evaluada, incluso antes del último desprendimiento.

La razón es tan simple como contundente: si se mantiene esta mecánica, se pone en riesgo a las personas. Y cuando el riesgo es real, no hay margen para la improvisación.

El tema, además, ya fue abordado con el intendente de la ciudad, lo que deja en claro que la preocupación es compartida y que la situación del cerro Hermitte está en el radar político y operativo.

El clima, siempre al acecho

Como si el movimiento del terreno no fuera suficiente, el factor climático suma tensión. Desde el área de Control Operativo se mantiene un monitoreo permanente ante la posibilidad de lluvias, un elemento que podría complicar aún más el escenario.

Gómez informó que recibió un reporte del director general de Defensa Civil, Sebastián Barrionuevo, y que los pronósticos indican que lunes y martes no podría haber actividad en la zona, justamente por las condiciones previstas.

En un terreno inestable, el agua nunca es una buena noticia.

El agua y un terreno que ya no es el mismo

Otro punto que genera preocupación es el escurrimiento del agua, especialmente en sectores como Santa Lucía. Según explicó el secretario, la dinámica habitual es que el agua descienda por los faldeos del cerro y se evacúe por un ducto en la parte baja.

El problema es que el cerro Hermitte ya no tiene el mismo relieve. El movimiento del terreno modificó la geografía del lugar y eso vuelve impredecible el comportamiento del agua a futuro.

Gómez fue claro: no está en condiciones de anticipar cómo podría responder el flujo ante nuevas lluvias. Y esa incertidumbre es, hoy, uno de los mayores riesgos.

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