Este jueves a la mañana, personal policial de la Subcomisaría del barrio INTA, en la ciudad de Trelew, se topó con una camioneta Ford Ranger que venía «arrastrándose» por la colectora de Avenida La Plata, con la caja tan baja que parecía lista para despegar en modo Transformer.
La “actitud sospechosa” (léase: iba más pesada que camión de mudanza), llamó la atención de los agentes, quienes procedieron a demorar al vehículo. Fue así que descubrieron la carnicería literal: bolsas de consorcio negras y bolsas transparentes llenas de carne. Y no cualquier carne: guanaco, el clásico camélido patagónico que no pidió ser parte de este asado clandestino.
Adentro del vehículo viajaban dos hombres, identificados como C.L.D. y C.M.L., que no tenían ningún tipo de documentación ni habilitación sanitaria. Y para completar el bingo del desastre, la camioneta tenía prohibición para circular.

Cuando revisaron bien el contenido, el personal de Bromatología y Flora y Fauna confirmó el dato que dejó a todos fríos: eran 30 guanacos faenados, unos 1.500 kilos de carne sin refrigeración, ni trazabilidad, ni nada que se parezca a una habilitación. O sea: cero apta para consumo humano.
Encima, dentro del habitáculo había municiones, así que el rodado quedó precintado y la fiscal Viviana Díaz tomó intervención. Todo bajo la mirada del Jefe de Operaciones de la Unidad Regional Trelew, que seguro no podía creer el nivel de “combo ilegal” que se encontró.
El área de Bromatología determinó el decomiso y destrucción de toda la carne, que se encontraba en estado insalubre.
Entre memes y mates, en redes ya lo bautizaron “Operativo Cárnico”, pero detrás del humor hay un tema serio: la caza furtiva y la venta ilegal de carne silvestre sigue siendo un problema en la región. Y, aunque cueste creerlo, sí: todavía hay gente que piensa que puede llenar una Ranger de guanacos y pasar desapercibida.

