Cuando la palabra cáncer entra en una familia, todo lo demás pasa a segundo plano. Los tiempos, las prioridades, la vida misma. Pero en este caso, además del diagnóstico y el dolor físico, hay otro enemigo silencioso: la falta de respuestas de la obra social.
Sol Barrionuevo, hija de Marisa Cuenca, habló públicamente para contar lo que están atravesando. Su mamá es paciente oncológica y necesita viajar de urgencia a Buenos Aires para una cirugía de alta complejidad. El turno es este lunes. El problema: SEROS no les garantiza ni los pasajes ni el alojamiento.
Así, sin anestesia.
Ayuda solidaria, pero los números no cierran
Gracias a la difusión y a la solidaridad de la gente, la familia recibió donaciones. Vecinos, conocidos y desconocidos pusieron el hombro como suele pasar en Comodoro cuando la situación aprieta.
“La gente nos estuvo donando un montón, nos estuvo ayudando muchísimo”, contó Sol. Con esa ayuda, lograron cubrir comida y algunos gastos básicos. Pero el traslado sigue siendo una montaña imposible de escalar.
Los pasajes a Buenos Aires son caros. Muy caros. Y cuando hay una cirugía programada, no se puede esperar a “ver qué pasa”.
SEROS, descuentos y promesas que no llegan
Según relató Sol, la primera opción fue pedir que la obra social cubriera directamente los pasajes. La respuesta fue negativa. Después vino una segunda propuesta: descuento en planilla en 24 cuotas.
No era lo ideal, pero ante la urgencia, aceptaron. “Dijimos que sí, aunque no era lo que queríamos”, explicó. Pero ni siquiera eso se concretó.
La respuesta final fue todavía más dura: no consiguieron avanzar con esa opción tampoco.
En resumen: ni cobertura directa, ni financiación, ni solución.
El cáncer no espera (y el tiempo juega en contra)
“Estamos perdiendo tiempo y para una persona oncológica cada día que pasa es un día menos”, dijo Sol. Y esa frase pesa más que cualquier expediente.
Marisa Cuenca fue diagnosticada hace dos años con cáncer de cérvix. Tras el tratamiento, había evolucionado favorablemente. Parecía que la tormenta empezaba a aflojar. Pero no.
Hace poco, llegó otro golpe: cáncer de riñón, con una trombosis en la vena que compromete la vena cava. Un cuadro delicadísimo.
Los médicos fueron claros: derivación urgente a Buenos Aires.
Cirugía de alta complejidad… pero lejos de casa
El urólogo que atiende a Marisa en Comodoro explicó que no puede realizar la cirugía. No por falta de voluntad, sino por falta de maquinaria y por la complejidad del procedimiento.
La intervención tiene que hacerse sí o sí en Buenos Aires. No es opcional. No es “cuando se pueda”. Es ahora.
Mientras tanto, Marisa está en cama, con dolores cada vez más intensos. La situación llegó a un punto límite: tuvieron que administrarle morfina.
“Terminó siendo insoportable para ella”, relató su hija.
Turno confirmado, viaje en el aire
El turno médico está confirmado. Eso es lo único seguro. Todo lo demás es incertidumbre.
“El turno lo tengo, ahora, ¿cómo llego y dónde me quedo?”, resumió Sol, poniendo en palabras una pregunta que duele.
Desde SEROS, lejos de llevar tranquilidad, les advirtieron que no había garantías inmediatas. “Es bastante difícil que consigamos esto a jueves, cuando el lunes ustedes ya tienen que estar ahí”, fue una de las respuestas que recibieron.
Traducido: suerte.
Cáncer, desgaste emocional y sentirse solos
Más allá de lo médico y lo económico, hay un costo que no aparece en ninguna planilla: el emocional. La familia está agotada.
“Nos sentimos desamparadas, frustradas, tristes”, dijo Sol. Y no hace falta explicar mucho más.
En medio de una enfermedad oncológica, tener que mendigar pasajes y alojamiento es una carga extra que nadie debería soportar.
El reclamo sigue
La familia continúa reclamando que SEROS cumpla con la cobertura de pasajes y estadía, como corresponde en un caso de derivación médica por una patología oncológica de alta complejidad.
No piden favores. Piden lo que, en teoría, ya está garantizado.

