Escala la tensión diplomática y no es menor. El Gobierno argentino decidió echar al encargado de negocios de Irán, lo declaró persona no grata y le puso un plazo claro: 48 horas para hacer las valijas.
¿El motivo? Un comunicado del gobierno iraní que, según Cancillería, vino cargado de acusaciones “falsas, ofensivas e improcedentes”. Traducido: no cayó nada bien en Casa Rosada.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores fueron más allá y hablaron directamente de una “injerencia inaceptable” en los asuntos internos del país. Y no quedó ahí: volvieron a poner sobre la mesa el tema AMIA, recordando que Irán sigue sin colaborar con la Justicia argentina y acumula incumplimientos en pedidos de detención internacional.
En ese contexto, el mensaje fue claro y sin vueltas: Argentina no está dispuesta a dejar pasar este tipo de situaciones. “No tolerará agravios”, remarcaron, en una decisión que vuelve a tensar una relación que hace años viene en modo hielo.
Fuente: NA

