Todo arrancó cerca de las 11:10 de la mañana, en una vivienda de la calle Código 2487. Tranquilidad de barrio… hasta que llegaron dos tipos en moto preguntando por el hijo del dueño de casa. ¿El motivo? Una supuesta deuda. Hasta ahí, una escena bastante conocida. Lo que vino después ya fue otra liga.
Al no encontrar al joven, los visitantes se despacharon con amenazas bien explícitas. Nada de indirectas: prometieron disparos y hasta prender fuego la casa. Textual, sin filtro: “si no pagan, los vamos a c**** a tiros y quemar la casa”. Sí, así de liviano el clima.
Después del show, se fueron del lugar como si nada. Pero no duró mucho.
Detención tras amenazas en Comodoro: cinco cuadras y game over
El aviso a la policía no tardó, y tampoco la respuesta. A unas cinco cuadras del lugar, el personal logró detener a uno de los sospechosos: Maximiliano Bellido. El otro, por ahora, sigue en modo fantasma.
La fiscalía no dudó demasiado: calificó el hecho como amenazas coactivas en calidad de coautor. Traducido: no fue un exabrupto menor, sino algo serio, con intención de intimidar posta.
Y acá aparece un dato que suma peso: el acusado ya estaba en libertad condicional y cuenta con antecedentes por distintos delitos. O sea, no era su “primera vez”.
Prisión preventiva en Comodoro: la jueza no dudó
En la audiencia realizada en tribunales del barrio Roca, la cosa se puso técnica pero con resultado claro. El Ministerio Público Fiscal pidió validar la detención y avanzar con la investigación. Además, planteó riesgos procesales y falta de arraigo del imputado. Básicamente: “si lo soltamos, se nos va”.
La defensa, como era de esperar, salió a cuestionar el procedimiento policial. Señalaron inconsistencias en el acta y diferencias en los horarios. Un clásico intento de tirar abajo el operativo.
Pero la jueza no compró. Ratificó la legalidad del accionar policial y habilitó la apertura formal de la investigación. Y no solo eso: dictó prisión preventiva por un mes para Bellido.
Amenazas en Comodoro: contexto y tensión que no afloja
Este tipo de hechos no aparece de la nada. En Comodoro y otras ciudades de la región como Trelew, Puerto Madryn o Esquel, los conflictos por deudas informales suelen escalar más rápido que el precio del alquiler.
Acá no estamos hablando de discusiones en tono bajo: cuando entran las amenazas de armas y fuego, el asunto se vuelve penal y pesado. Y la Justicia, al menos en este caso, actuó rápido.
El dato de que el imputado estaba en libertad condicional tampoco ayuda a bajar la espuma. Más bien lo contrario: suma preocupación y deja flotando una pregunta incómoda sobre reincidencia y control.
Qué puede pasar ahora
La prisión preventiva es por un mes, pero la historia recién arranca. En ese tiempo, la fiscalía avanzará con la investigación para sostener o ajustar la acusación.
Mientras tanto:
- El imputado seguirá detenido en una unidad local
- Se buscará identificar al segundo involucrado
- Se analizarán pruebas y testimonios
- Se definirá si el caso va a juicio
Nada cerrado, pero con un camino bastante marcado.

