El accidente fatal en Km 14 ocurrió el miércoles por la tarde, en plena Ruta Nacional 3, una traza que los comodorenses conocen de memoria pero que no por eso deja de ser peligrosa. El choque fue entre un vehículo y una motocicleta, y el saldo fue el peor: el conductor del rodado menor murió en el lugar.
Tras el siniestro, el segundo jefe de la Unidad Regional, Cristian Mulero, brindó precisiones sobre lo ocurrido y dejó una frase que resume todo: “Una mala maniobra terminó en una tragedia”. Sin vueltas, sin maquillaje.
La investigación preliminar permitió establecer que el hecho estuvo vinculado directamente a un error de conducción. Nada de condiciones climáticas extremas ni factores externos extraordinarios. Una maniobra mal calculada y consecuencias irreversibles.
“No se percató”: el error que costó una vida
Mulero explicó que el conductor del automóvil realizó una maniobra sin advertir que venía el motovehículo de frente. El resultado fue un impacto prácticamente frontal, violento y letal.
“Por una mala maniobra que efectuó el conductor del vehículo, que no se percató que venía el motovehículo de frente, se produce un impacto prácticamente frontal y la persona pierde la vida en el lugar”, detalló el jefe policial.
Así de crudo. Así de real.
En cuestión de segundos, una decisión equivocada transformó una tarde común en una escena fatal. El accidente fatal en Km 14 vuelve a mostrar que en la ruta no hay margen para distracciones ni errores mínimos.
Alcoholemia negativa, pero con responsabilidades
Un dato que suele aparecer en estos casos, y que esta vez también estuvo presente, fue el resultado de los controles de alcoholemia. Según confirmó Mulero, los test dieron negativos.
Pero atención: alcoholemia negativa no significa inocencia automática.
El conductor del automóvil quedó imputado por homicidio culposo en accidente de tránsito y se encuentra a disposición de la Justicia. Porque aunque no haya alcohol de por medio, la responsabilidad al volante sigue existiendo.
El mensaje es claro: no hace falta estar alcoholizado para provocar una tragedia. Basta con una maniobra imprudente.

