El siniestro ocurrió en Margarita de Abad al 476, pleno Kilómetro 5, donde un Ford Fiesta venía circulando de oeste a este. Todo bien hasta que el conductor empezó a cabecear como alumno en clase de 7:30.
La somnolencia hizo lo suyo: pérdida de control, desvío y choque directo contra una Chevrolet Tracker que estaba estacionada como corresponde, sin molestar a nadie.
El impacto sonó fuerte en la madrugada y varios vecinos se asomaron con ese clásico “¿Qué explotó ahora?”.
Dormirse al volante: el enemigo silencioso de la noche
La Policía confirmó que el hombre sufrió lesiones leves, principalmente en el labio y el rostro. Llegó personal de salud, lo asistieron en el lugar y luego fue trasladado al Hospital Regional para los controles de rutina. Más tarde recibió el alta sin mayores complicaciones.
El caso vuelve a poner el foco en un tema que aparece más seguido que el viento en Comodoro: accidentes por somnolencia.
Los especialistas repiten siempre lo mismo —y con razón—: si tu cuerpo pide cama, no lo pongas a manejar. La fatiga reduce la reacción en segundos, y segundos es justamente lo que no tenés cuando estás frente al volante.
Alcohol cero, pero daños asegurados
En el lugar también intervino la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV). Le hicieron el test de alcoholemia y dio 0.00 g/L, así que el tema no era el brindis: era el sueño.
Como tenía toda la documentación en regla, no le secuestraron el auto, aunque el Fiesta quedó con daños que ni el mejor chapista va a poder mirar sin suspirar. La Tracker estacionada tampoco salió ilesa del episodio nocturno, pero al menos no había nadie adentro al momento del impacto.

