Un accidente en Comodoro dejó más preguntas que certezas: un Palio terminó contra una casa en Santa Cruz y Sargento Cabral, dos pibes sentados en la vereda “como si nada” y una dueña zen que no quiso denunciar… hasta que apareció otra mujer diciendo que el auto era robado. Todo con alcoholemia positiva y amistades más enredadas que los auriculares del bondi.
La mañana arrancó con caos de manual. Eran las 05:25 del domingo —esa hora donde Comodoro está más dormida que gato al sol— cuando el Centro de Monitoreo avisó que había un accidente en Comodoro en la intersección de Santa Cruz y Sargento Cabral.
Al llegar, la Policía se encontró con un Fiat Palio color bordo incrustado contra el exterior de una vivienda. Nada elegante, bastante ruidoso y cero discreto. En la vereda, dos chicos: el conductor B.L. (19 años) y su acompañante S.B. (15). Sentaditos, tranquilos, como esperando el cole de las 7.
Accidente en Comodoro: víctimas, culpables y nadie se decide
Cuando los policías preguntaron qué onda, los pibes dijeron que sí, que chocaron. Sin vueltas, sin novela. La propietaria de la casa salió, miró el desastre y dijo básicamente: “yo no denuncio nada, ya fue, cosas que pasan”. Paz interior nivel monje tibetano.
La fiscal de turno, al enterarse de ese mood zen, ordenó imputación en libertad por daños: si nadie denuncia, no se puede avanzar mucho más. Hasta ahí, parecía un domingo típico en Comodoro: un choque, un “no pasa nada”, un auto que conoce de cerca una pared…
Pero claro, nunca es tan simple.
El giro de guion: alguien dice “che… ese auto es robado”
Unos minutos después, cuando todo parecía terminar, llegó una mujer: B.N.B. Y tiró la bomba: “Ese auto fue robado de la casa de los padres del menor”. Sí, el mismo menor que estaba ahí sentado minutos antes, mirando cómo la vida le pasaba por al lado.
Según contó, el rodado habría sido sustraído de calle 12 de Octubre. Y acá viene lo mejor: las familias del conductor, del acompañante y de la denunciante… son amigas. Y encima viven en la misma casa. Y encima la llave del auto estaba ahí, al alcance del presunto autor.
Un episodio digno de “Casados con Hijos: edición Comodoro”.
Accidente en Comodoro: alcoholemia, amistades raras y fiscalía en loop
Mientras todo esto pasaba, personal de APSV había realizado el test de alcoholemia al conductor: 1.67 g/L, o sea, más arriba que el viento de Rada Tilly en agosto. Con ese nivel, manejar un auto es como jugar al Mario Kart pero sin honguitos.
Por protocolo, el menor fue entregado al progenitor y retirado del lugar. El adulto quedó libre… por unos minutos.
Cuando la fiscal se entera del «detalle» del hurto, ordena:
Ingreso del mayor de edad detenido por hurto de automotor + daños.
Un ascenso inmediato en el ranking del Código Penal.

