El 18 de febrero de 2023, Diego Barría salió en su cuatriciclo hacia Rocas Coloradas, como tantas otras veces. Nunca volvió. Una semana después, pescadores hallaron restos de su antebrazo dentro de un cazón. Tenía 32 años. Para su familia no fue un accidente: fue un crimen. Y tres años después, no hay detenidos.
Este miércoles, su tía Bruma Pelicon lo recordó con un posteo cargado de dolor y bronca. “Tres años!! Dieguito… y ya para muchos ni siquiera sos una estadística”, escribió. Y apuntó directo a la fiscalía: “Un expediente quedó más arriba en la pila… y eso pinta de cuerpo entero a esta ‘IN-Justicia’”.
La familia asegura que “no hay dudas” de que a Diego “lo arrebataron” y que “la fiscalía sabe demasiado y no hizo lo suficiente”. También cuestionaron que su nombre ni siquiera aparezca en listas de casos sin resolver.
“Tus verdaderos amigos no te olvidan”, sostuvo su tía, recordando a sus hijos, que “aprendieron a crecer nombrándote como si estuvieras”.
En Comodoro, el caso sigue siendo una herida abierta. Y para los suyos, el olvido duele casi tanto como la ausencia.

