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Comodoro Rivadavia

Incendio en Pietrobelli: el fuego trepó el cerro y el viento hizo lo suyo

El incendio en barrio Pietrobelli se desató en una vivienda ubicada en la parte alta del sector, en la intersección de las calles Formosa y 13 de Diciembre. El foco ígneo comenzó antes de las 9:00 de la mañana, horario en el que el barrio ya estaba despierto y el movimiento no tardó en convertirse en preocupación.

La escena fue rápida y violenta. La construcción, mayormente realizada con chapas, fue consumida por el fuego en cuestión de minutos. En Comodoro, cuando el viento decide meterse en la historia, el fuego no pregunta ni espera.

El viento, siempre el invitado incómodo

Si algo no faltó en este incendio fue el viento. Las ráfagas reinantes avivaron las llamas y complicaron seriamente las tareas de extinción. Cada avance parecía retroceder cuando el viento empujaba el fuego hacia nuevos puntos de la estructura.

El incendio en Pietrobelli no solo fue intenso por el material de la vivienda, sino también por las condiciones climáticas. El fuego se movía rápido, impredecible, como si conociera el terreno mejor que nadie.

Y hablando de terreno…

Subir mangueras, esquivar pendientes y pelearla igual

La geografía irregular del barrio fue otro obstáculo clave. El sector afectado se encuentra en una de las zonas más elevadas de Pietrobelli, lo que obligó a los Bomberos Voluntarios a realizar un extenso tendido de mangueras para llegar hasta el foco ígneo.

El terreno empinado retrasó el ingreso de las unidades y forzó a los equipos a desplegar maniobras complejas, de esas que no salen en los manuales pero sí en la experiencia de calle. Subir, acomodar, volver a subir. Todo mientras el fuego seguía activo.

Más esfuerzo físico, más tiempo y más riesgo.

Dos autobombas y un operativo a contrarreloj

Ante el riesgo de propagación hacia construcciones linderas, se desplegaron al menos dos autobombas en el sector. El objetivo era claro: contener el incendio antes de que saltara a otras viviendas del barrio.

En zonas altas y con casas cercanas, el margen de error es mínimo. Un cambio de viento, una chispa mal direccionada y el problema se multiplica. Por eso, el operativo se sostuvo con máxima precaución y refuerzos constantes.

El incendio en barrio Pietrobelli exigió coordinación, paciencia y resistencia. Nada se resolvió rápido.

Perímetro policial y barrio en vilo

Mientras los bomberos trabajaban en la parte alta, en la zona baja del barrio efectivos policiales establecieron un perímetro preventivo. El objetivo fue restringir el paso de personas ajenas al operativo y garantizar la seguridad de vecinos y equipos de emergencia.

No era para menos. La columna de humo generada por el siniestro fue visible desde distintos puntos de la ciudad, lo que despertó curiosidad, alarma y mensajes cruzados en grupos de WhatsApp barriales.

Comodoro tiene eso: cuando hay humo, todos miran al cielo.

Sin heridos, pero con pérdidas materiales

Hasta el momento, no se reportaron personas heridas ni víctimas fatales, una noticia que, dentro del desastre, trae algo de alivio. Sin embargo, la vivienda resultó seriamente afectada, prácticamente consumida por las llamas.

En construcciones precarias, el fuego no da segundas oportunidades. Lo material se pierde rápido, y el impacto emocional llega después, cuando baja el humo y queda el silencio.

Fuente: Diario Crónica

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