La CGT entra en modo alerta máxima. Este viernes a las 11, la plana mayor de la central obrera se reúne en Azopardo para definir cómo enfrentar la reforma laboral del Gobierno, que se debatirá el miércoles próximo en el Senado. Y todo indica que el camino puede terminar en paro general.
Las charlas “por las buenas” no dieron resultado. El ala moderada de la CGT intentó sumar respaldo político, pero el apoyo fue más bien flaco y los sectores más duros ya piden pasar a la acción.
En la previa, el triunviro Jorge Sola confirmó reuniones con seis gobernadores peronistas que rechazaron la ley que el oficialismo presenta como “modernización”, pero que desde los sindicatos traducen sin vueltas como precarización laboral.
Entre los que dijeron no están Axel Kicillof, Gildo Insfrán, Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Elías Suárez y Gustavo Melella. Del otro lado, varios gobernadores clave patearon las reuniones o directamente tomaron distancia, como en Córdoba y Santa Fe.
Mientras tanto, Pablo Moyano volvió al ring y dejó una definición sin medias tintas: “La CGT puede voltear la reforma laboral”.
El mensaje es claro: si el Gobierno avanza, los gremios también. Y el viernes puede ser el día en que la CGT apriete definitivamente el botón rojo.
Fuente: NA

