En Comodoro Rivadavia, el costo de vida sigue jugando en primera… pero contra el bolsillo. Según un nuevo informe del Observatorio de Economía de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, la canasta familiar rozó los $1.700.000 en diciembre, con una suba mensual cercana al 4,2%, muy por encima de la inflación oficial a nivel nacional.
El dato fue analizado por el contador César Herrera, integrante del Observatorio, quien explicó en diálogo con una radio local que el principal empujón vino, otra vez, desde el changuito del súper. “Los aumentos en alimentos fueron muy potentes y eso explica por qué la canasta sube más que la inflación promedio”, remarcó.
Mientras los números nacionales intentan mostrar calma, Comodoro vive en modo alerta permanente. Y no es casual: desde el ámbito académico advierten que los índices oficiales no reflejan la realidad de ciudades como la nuestra, donde los servicios, el transporte y los productos básicos pesan mucho más en el gasto mensual.

A eso se suma un problema estructural: la canasta que usa el INDEC se basa en hábitos de consumo desactualizados, lo que termina maquillando el impacto real que sienten las familias patagónicas cuando llegan a fin de mes… o cuando no llegan.
Herrera también puso el foco en una herida que no cierra: la pérdida del poder adquisitivo. Los precios avanzan sin pedir permiso, mientras que los salarios —sobre todo en el sector público y en el empleo informal— corren siempre desde atrás.
En resumen: mientras desde Nación se insiste con el relato de la baja inflacionaria, en Comodoro la realidad es otra. Vivir acá es cada vez más caro, el sueldo rinde menos y la brecha entre ingresos y gastos esenciales sigue creciendo. Spoiler: el bolsillo ya no aguanta más.

